De locura

Tamara Montero
Tamara Montero CUATRO VERDADES

TELEVISIÓN

Propongo una locura. Que nos dejen ir a la playa como nos dé la gana. En bañador, en bikini, vestidas, desnudas, con tutú, en vaqueros o con capa de superheroína. Que no piensen por nosotras. Que nos dejen velarnos o desvelarnos porque nosotras lo decidimos. Con libertad. Como adultas. Que no nos cosifiquen. Que nuestro físico deje de ser un objeto, sobre todo de debate. Será el calor, o el viento, o qué se yo. Pero propongo otra locura. Que podamos volver a casa tranquilas. Que no pasemos miedo porque somos mujeres solas por la calle. Que no tengamos que volver la vista atrás por si alguien nos sigue. Que no vayamos con las llaves en los puños por lo que pueda pasar. Que no tengamos que pedirle al taxista que espere a que entremos en casa, por si acaso. Y que cuando decidamos subir a casa por las escaleras, no sea porque hay un desconocido en el ascensor. Y ya puestos, propongo otra locura más. Que nos paguen lo mismo por hacer el mismo trabajo. Y que podamos desarrollar nuestra carrera profesional en las mismas condiciones que cualquier otro compañero. Que quedarse embarazada sea solo tener un hijo o una hija. Y que no divisemos a lo lejos la cola del paro. Puestas a pedir locuras, aquí va la más grande: que no nos controlen, que no nos discriminen, y que no nos maten por el mero hecho de ser mujeres. Aquí la dejo. Esta es una columna llena de ¿locuras?