Las tardes de TVE se han vuelto territorio vetado para hipocondríacos. Ahí donde muchos encuentran el efecto placebo que proporciona el relato explícito de los males propios y ajenos empieza el padecimiento de quienes hacen suyos los síntomas iniciales de cualquier enfermedad. Saber o no saber, esa es la cuestión. Para los que optan por lo primero, La 1 consagra sus tardes a dos programas de salud que combinan ficción y espectáculo para intentar cumplir con un servicio público de divulgación sanitaria.
Después de las telenovelas de Acacias 38 y Seis hermanas, arranca cada tarde Centro médico, una ficción que atiza las brasas de la nostalgia por el atractivo doctor Ross de Urgencias y el irreverente doctor House. Esta serie y aquellas pertenecen a mundos paralelos. Aquí, actores impostados recrean casos reales con profusión de detalles y adoctrinan en la prevención y los hábitos saludables.
A continuación arranca Esto es vida, un magacín que intenta ser al mismo tiempo ameno y útil en la divulgación sanitaria, como una versión moderna de aquel mítico y longevo Más vale prevenir que acunó a la generación de la EGB.
Ni uno ni otro han cautivado de momento al público ni han logrado librar a las tardes de La 1 de su necesidad de respiración asistida.