«Adán y Eva»: El primer ataque de celos del programa

La Voz REDACCIÓN

TELEVISIÓN

Pelea de gatas en el paraíso. Confirmado: cuatro son más que multitud

17 dic 2014 . Actualizado a las 12:24 h.

El desnudo ya es lo de menos en Adán y Eva. Después de nueve programas, el espacio de citas de Cuatro recurre a nuevas armas para meterse a la audiencia en el bolsillo. En la entrega de este martes, la organización apostó, como ya lo hizo en su piloto, por un cuarteto. Dos Adanes y dos Evas protagonizaron el programa más incómodo hasta ahora. Y no por la falta de ropa.

El noveno capítulo de Adán y Eva despertó el monstruo de los celos. Tras el arranque, todo indicaba que la bola giraría, tal y como hizo en los últimos programas, en torno a tres protagonistas, Sandra, Raúl y Rosa, pero a mitad de la romántica aventura apareció en la isla un atractivo moreno que rompió todos los esquemas del triángulo. Sin embargo, los resquemores ya habían hecho acto de presencia antes de su llegada. Primero, el gaditano Raúl le compuso una canción a Sandra. Después, cogió la guitarra y entonó para Rosa el mismo tema musical. Y para rematarla, Raúl besó a Rosa. Y entonces, Sandra protagonizó un escandaloso ataque de celos. «No me ha hecho ninguna gracia», opinó. «Yo no voy detrás del culo de nadie», respondió cuando Raúl le pidió que se entregase un poco más con él.

Adán y Eva sacó en este momento al campo a su cuarto jugador. Rosa, que había perdido la prueba, se vió obligada a tener una cita con el chico nuevo, Miguel, mientras la otra pareja disfrutaba de su particular momento de soledad. No le pudo gustar menos. Su encuentro fue una sucesión de silencios incómodos, preguntas sin sentido, titubeos y miradas al horizonte. Él lo intentó, pero ella ni se dignó a mirarle. Cuando los cuatro concursantes volvieron a reunirse estalló la guerra en el bando femenino.

Estaba el colectivo de Adán y Eva dispuesto a lanzarse sobre unas pizzas cuando Rosa comentó que no le apetecía comer, que prefería beber. «Vaya sosa -le espetó Sandra-. Has venido aquí a hacer nada». Rosa no se calló: «Se nota que tienes 23 años, hija, no te queda a ti vida por vivir». «Tonterías las justas», le avisó Sandra, a lo que Sandra le respondió que en ningún momento le había faltado al respeto. «A tomar por culo todo el mundo», estalló Sandra. Fueron los hombres los que tuvieron que poner paz en la cabaña, mientras la peleona Sandra seguía intentando sacar a relucir todo su caracter.

Al final se salió con la suya. La concursante con más caracter de la historia de Adán y Eva ganó la prueba del barro, que le valió la oportunidad de largar a alguien del paraíso. Y echó a Rosa, a la que catalogó de «sosa» y «pija». Y se quedó sin rival. Frente a los dos Adanes, la mulata se decantó en la final por Raúl, mientras Miguel, sin perder la sonrisa, aseguraba a las cámaras que acabaría encontrando a su mujer ideal.