El 25M media España descubrió a Pablo Iglesias, el gran triunfador de las elecciones europeas. La otra media ya conocía al líder de Podemos. Lo habían visto batiéndose el cobre en numerosas tertulias televisivas, en esa nueva arena política que son La Sexta Noche, Al Rojo Vivo o Las Mañanas de Cuatro, donde la dialéctica del flamante eurodiputado conseguía brillar, sobre todo en los furibundos debates que mantenía con Paco Marhuenda, el muy mediático director de La Razón, icono de la derecha.
Desde que se conoció el sorprendente veredicto de las urnas hasta ayer, Podemos y sus cabezas visibles fueron casi permanentemente trending topic en Twitter. Y es que buena parte de la clase política tradicional, tanto la situada en la órbita del PP como algunos de los más prestigiosos y rancios dirigentes del PSOE se dedicaron a demonizar a las nuevas estrellas mediáticas. A Pablo Iglesias y a dos de sus más estrechos colaboradores, Íñigo Errejón y Juan Carlos Monedero, los han pintado con cuernos y rabo. Y los han vilipendiado. Queriendo o sin querer, han agigantado su figura ante una ciudadanía ahíta de saber más sobre Podemos, su discurso, su ideología y su plan de acción. Las respuestas las tendrá que dar el tiempo. Y la ambición del frío y calculador Pablo Iglesias.