Métodos peligrosos


Intentan hacernos creer que los programas de telerrealidad que nos inundan son veraces, pero si algo se ha demostrado con ellos es que el mundo está repleto de actores polifacéticos capaces de asumir cualquier papel con tal de salir en la tele. El último en la lista de Cuatro es un lunático de nombre Osmin que vive de martirizar a gente necesitada de perder kilos con lo que denomina un método. En realidad no es más que un adiestramiento demencial y violento que, de no tratarse de un presunto programa de humor, constituiría una seria amenaza para la salud de las personas, por no decir un delito.

Tiene, el tal Osmin, el aspecto de un superhéroe de lucha libre mexicana que transita por la calle con gorro y gafas de natación y músculos al viento. A su lado, una supuesta participante acomplejada quiere recuperar la autoestima extraviada en horas de televisión y bombones. Osmin llega, precinta el sofá y los armarios de la cocina e impone una dieta draconiana: «Pescado, agua y ensalada». Y después, a la calle. Nada mejor para quererse a una misma que seguir por las aceras a un botarate a cuatro patas, trepar a los árboles como una descerebrada o hacer footing con una máscara antigás. Dicho sea sin acritud, tal vez sus inventores deberían hacérselo mirar.

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