Cuando muchos nacimos (o casi), José Luis Uribarri ya estaba allí? En aquella TVE cadena única, de blanco y negro con carta de ajuste. El concurso Cesta y puntos o el musical Aplauso fueron algunos formatos que lo llevaron a la fama cuando salir en la tele convertía a sus rostros en iconos populares con audiencias millonarias.
Sería sobre todo desde 1969, cuando su voz se asociaría al Festival de Eurovisión en un periplo que culminó en el 2010 y resumido en 25 asistencias al evento, veinte como comentarista y cinco como periodista para emisoras de radio y la revista Hola. Su presencia en nuestra historia televisiva estará asociada siempre a un certamen considerado rancio por muchos, pero que siempre defendió como propio hasta descalificar con rotundidad al candidato del 2008, Rodolfo Chikilicuatre, o el tema Que me quiten lo bailao para el 2011, aunque renunció a chamuscar a la gallega Lucía Pérez.
Factor biológico
A Uribarri, de Ávila, que no culminó su carrera de Derecho para irse a la radio de los años cincuenta y especializarse en música, ya lo daban por amortizado, no tanto por el factor biológico como por habérsele pasado el arroz. Y ahí lo tienen, aparcada (¿para siempre?) su trayectoria eurovisiva, regresa con 75 años a 13TV (cuyo 51 % pertenece a la Conferencia Episcopal), para presentar desde finales del 2010 el espacio Nuestro cine y rescatar viejas películas del cine español de las de décadas de los cincuenta a los setenta, que al tiempo sirvan como coartada para difundir los valores morales de su principal patrocinador, «alrededor del aroma de un café recién hecho», como dicen en su web. Con Garci era humo de tabaco, con Uribarri, vapores de café? Salvando las distancias, claro.