06 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.
Fue muy fuerte. Quemados los últimos segundos de CNN+, entró como un tiro esa deyección catódica que es Gran Hermano . Una broma de mal gusto o una venganza hacia el pequeño nicho de fieles al canal informativo, cuya desaparición fue una pésima noticia para la televisión de calidad, cada vez más arrinconada. Siendo mal pensado, cabría imaginarse a Vasile frotándose las manos con semejante jugarreta. Pero transcurridos unos días, quienes se las prometían muy felices con el cuento de seguir las 24 horas a la panda de frikis cerrados en la casa, la audiencia no sube. Como una maldición.