«Si te paras en la calle el tiempo suficiente verás cosas de llorar»

Camilo Franco SANTIAGO

TELEVISIÓN

XOAN A. SOLER

El director inglés asegura en Compostela que «no podemos apartarnos de la idea de que el cine es ficción y que debe ser una ficción que responda a la realidad»

20 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Ken Loach pasó por Santiago para explicar algunas de las particularidades del cine dedicado a contar la realidad. En su visita a Compostela, Loach charló en el ciclo Conversas con, organizado por Xuventude de Vicepresidencia, además de preguntar por casi todas las cosas que se le cruzaron delante de los ojos. -Una pregunta que a veces se da alrededor del cine de Ken Loach es: ¿por qué ir al cine a ver cosas que puedes ver en la vida real? -Porque la vida real no es así. No suceden las cosas exactamente así. Yo trabajo con la ficción y reúno cosas dispersas que son reales pero que quizás no acontezcan de esa misma manera. En muchos sentidos, trabajo en una ficción que tiene ser realista, que tiene que ser natural porque de otro modo no tendría sentido. En cualquiera caso, si te paras tiempo suficiente en la calle verás historias que te harán llorar o reír. Son cosas que le suceden a la gente, que tienen que tener esas motivaciones humanas. -Pero cuál es la línea que separa la ficción de la documentación. A qué responde esa línea: ¿a la coherencia de la historia que se cuenta o a la fidelidad de los datos que se ofrecen? -Creo que no podemos apartarnos de la idea de la ficción. Es una ficción que la gente debe reconocer como realista, tiene que identificarla como algo próximo y natural. Pero una ficción así tiene que responder a las necesidades narrativas. La historia tiene que ser natural y los actores tienen que trabajar con esa idea de que todo tiene que ser natural. Tiene que responder a los datos pero también que responder a la idea de los espectadores. -¿Tiene la impresión de que ahora es más difícil hacer cine social o cine realista o cinema verité que hace veinte años? -Creo que no. En cierto sentido están abiertas algunas puertas que antes no estaban. Hay algunos programas de ayudas para el cine en Europa que permiten trabajar sin una dependencia suicida del mercado y que ayudan a que un tipo determinado de cine no desaparezca. Por esto lado creo que es más fácil aunque siga siendo una proporción pequeña del cine que se hace. -Pero el cine con estos compromisos, sociales o históricos, tiene intención de ayudar a transformar o le basta con dar testimonio. -Al final no es más que una película. Depende del espectador. No es más que una película y cada quien puede interpretarla como quiera. Lo importante de una película es que llame tu atención o que te emocione. Si la película consigue tocarte y una parte de la película la identificas con la realidad, es posible que cuando salgas del cine la historia que viste te sirva de motivación y que actúes de otra manera. -¿Provocar la participación del espectador? - Es como la literatura, la música, como los libros o la pintura. Todo depende de cómo la utilice el espectador. La intención también puede ser ayudar al espectador a entender la realidad, ayudarlo a que tenga una perspectiva diferente o más lógica. Menos influenciada por la propaganda o por las interpretaciones tópicas. En cualquier caso, el espectador siempre tienen que ser participativo. -Pero el cine también está acusado de manipulación. ¿Es más potente para el consumo que para el compromiso? -Lo que sucede en este caso es que hay una diferencia cuantitativa. El 95% de las películas están hechas para el mercado y para el consumo. Está muy desequilibrado con el otro cine.