OJO DE PLASMA | O |

21 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

ENTRE el jueves y el viernes, tres vídeos protagonizaron la actualidad televisiva internacional y, naturalmente, española. Uno festivo, el gol de Messi, que se convirtió seguramente en el gol más globalizado de la historia del fútbol desde el momento en que lo marcó al Getafe. A los pocos minutos ya era solicitado por numerosas cadenas, que al mismo tiempo rebuscaban en los archivos el gol que Maradona marcó a Inglaterra en el Mundial de México 86, para ofrecer de modo simultáneo ambas jugadas (prácticamente clónicas), como hizo Antena 3. Sin duda, un momento épico para un deporte que cada vez lo es menos. Y dos espeluznantes. El primero fue el vídeo que «el carnicero de Blacksburg», Cho Seung-Hui, envió a la NBC en el descanso de su orgía de sangre y muerte, después de grabar una declaración testamentaria y acompañarla con unas fotos y una carta. Los de la NBC no dudaron en anotarse tan macabro scoop y en consecuencia se ganó la antipatía (y el boicot) de buena parte de sus conciudadanos. Pudimos verlo casi íntegramente. No ocurrió lo mismo con la grabación de los veinte militares y policías asesinados a sangre fría con un tiro en la nuca por parte de un gatillero encapuchado en Irak, pero lo poco que vimos bastó para que el estómago protestara. En ambos casos fueron imágenes caseras, o sea, realizadas por una de esas cámaras digitales que te regalan si te compras una bolsa de patatas fritas¿ Lo milagroso entre tanto terror fue que el gol de Messi no haya pasado desapercibido.