Los archiveros aseguran que el actual fondo de la Administración no cabe en el archivo Señalan un desequilibrio entre los metros construidos y la superficie útil
21 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Grandes y poco funcionales. Así es como los bibliotecarios y archiveros gallegos agrupados en Anabad-Galicia consideraron los dos edificios de la Ciudad de la Cultura que guardan relación con su actividad. El pasado mes de marzo, un grupo de la Asociación de Archiveros, Bibliotecarios, Documentalistas y Museólogos de Galicia hicieron un recorrido por las obras de los edificios que, tras la reformulación del proyecto, estarán destinados a archivo y biblioteca. Aunque la visita tenía carácter lúdico y no consultivo, los miembros de la asociación decidieron enviar una carta a la Consellería de Cultura para explicar que, desde el punto de vista profesional, ninguno de los edificios cumplía con los requisitos necesarios para un archivo institucional o para una biblioteca como la que se pretende ubicar en el monte Gaiás. Isabel Blanco, presidenta de Anabad-Galicia, considera que uno de los grandes defectos del complejo es que «se decidió antes su tamaño que su uso». Este mismo problema es el que los profesionales gallegos de bibliotecas y archivos encuentran. En el caso del edifico que está aún en fase de construcción y que será destinando a biblioteca el tamaño de lo construido es, en opinión del colectivo, excesivo para la funcionalidad que tiene para su futuro uso. Según explicaron tras conocer los datos aportados por el arquitecto que sigue las obras, hay un desequilibrio muy grande entre los metros construidos y los útiles. Los bibliotecarios señalan que será la biblioteca más grande de Galicia, pero no tanto como para la tipología con la que se está trabajando, que se correspondería con la de una biblioteca nacional. También encuentran una desproporción en el reparto de los espacios destinados a los distintos usos de una biblioteca, con un tamaño excesivo en las zonas de uso público que deja sin espacio a las zonas destinadas a almacenamiento y a las de administración y trabajo interior de la biblioteca. En este sentido, los integrantes de Anabad consideran que sería necesario formular antes que cualquier otra decisión la tipología y el destino que va a tener este centro. Según Isabel Blanco, hubo consultas en el momento de la redefinición del conjunto, pero entiende necesario que antes de concretar la tipología de la biblioteca vuelvan a ser consultados los profesionales gallegos. Los bibliotecarios consideran que el edificio tiene una presencia institucional muy buena, pero que no se ajusta a las necesidades. Isabel Blanco considera que Eisenman «tenía en la cabeza la biblioteca pública de Nueva York, que tiene una salas muy grandes porque atiende a una población de casi dos millones de personas». Un archivo pequeño Para los archiveros asociados a Anabad en Galicia, el destino de lo que iba a ser hemeroteca y ahora será archivo está cojo de partida. Según su opinión, el actual edificio no tiene capacidad de almacenamiento para albergar el Arquivo Xeral de la Xunta de Galicia. Según los cálculos realizados por integrantes de este colectivo, a día de hoy el archivo de la Xunta tendría un tamaño mayor que la capacidad de almacenamiento de que dispone el edificio que tendrá ese uso en el complejo de la Cidade da Cultura. Desde su punto de vista, esta incapacidad pese al tamaño de la obra construida invalida a este edificio para convertirlo en el Arquivo Xeral da Administración Galega. Los datos que manejan suponen que sólo 8.500 de los 15.700 metros construidos serán útiles, pero además el reparto de superficie perjudica a la capacidad del espacio. Según los manuales, en un edificio concebido como archivo, el 75% deben estar destinados a almacenamiento; el 15%, a zona pública, y el 10% restantes, a espacio laboral. En este caso, la proporción está invertida, porque el 16% (unos 1.400 metros) están destinados a depósito, y los restantes se reparten entre zonas de trabajo y espacios públicos. Los archiveros consideran también que el edificio planteará problemas de seguridad para los contenidos al intentar aprovechar los 8.500 metros útiles. Para dar una idea de las necesidades de un archivo autonómico, el catalán dispone de casi 100.000 metros; Madrid, 88.000; Castilla-La Mancha, 65.000, y Navarra, 50.000 metros cuadrados construidos.