La serie «Montecristo», que ha sacudido a la audiencia del país austral, permite que una joven secuestrada con sus padres en 1977 se reencuentre con su familia biológica
14 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.La telenovela Montecristo , uno de los mayores éxitos televisivos en Argentina durante el pasado año, ha servido de instrumento para localizar a una hija de desaparecidos durante la última dictadura militar (1976-1983). Como si se tratara de un culebrón en sí mismo, la justicia argentina ha identificado como Rebeca Celina Manrique Terrera a una joven de 30 años que se sometió a un análisis de ADN hace un mes para conocer su verdadera identidad. Manrique accedió al examen genético después de que un integrante de la familia que la adoptó en 1977 viera una foto que le resultó conocida en la serie Montecristo , una adaptación de la novela de Alejandro Dumas que tenía como fondo de la trama el robo de bebés durante la dictadura argentina. La familia adoptiva se puso en contacto con el Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos y éste interpuso una demanda para clarificar si la joven era una de los aproximadamente 500 bebés de desaparecidos entregados en adopción por los militares a otras familias. Ayudados por la asociación Abuelas de Plaza de Mayo, la joven ha conseguido conocer su historia y convertirse en la nieta recuperada número 87. Búsqueda intensa Según lo establecido por el juez federal Walter Bento, de Mendoza, mil kilómetros al oeste de Buenos Aires, Celina Manrique es hija de Alfredo Manrique y Laura Terrera, todavía desaparecidos. Nació en noviembre de 1976 y fue secuestrada junto a sus padres en la estación de autobuses de Mendoza en julio de 1977. Desde ese momento, la familia no paró de buscarla. Lo que no sabían es que estaba muy cerca, pues el bebé fue entregado a una familia de la propia ciudad mendocina, a sólo dos kilómetros de su domicilio original. Los detalles acercan aún más la realidad a una historia novelesca. Celina es maestra de escuela, la misma profesión que su madre biológica. Además, según informa la prensa argentina, fue elegida entre sus compañeros docentes para organizar un acto sobre la dictadura en el trigésimo aniversario del golpe de Estado. Ante el impacto de la noticia no se ha revelado el nombre con el que la joven ha vivido hasta hoy ni tampoco se ha aclarado si había vínculos entre los militares y la familia adoptiva. La historia de Celina es la punta del iceberg de la sacudida provocada por Montecristo en Argentina. Además de ganar todos los premios de la academia televisiva y encaramarse en lo alto de las audiencias, la telenovela consiguió que muchas familias argentinas se interesaran por el robo de bebés. De hecho, las Abuelas de Plaza de mayo, que se dedican a recuperar la identidad de hijos de desaparecidos, confirmaron que las consultas se multiplicaron por tres durante la emisión de la serie. El de Celina Manrique es el primer caso con final cerrado y feliz.