¿Censura o sentidiño...?

TELEVISIÓN

SUPONGA usted que lo llaman a la tele, lo entrevistan y arremete contra quien le sale del forro, amparándose bajo la falda de doña libertad de expresión. O suponga que está usted en su casa, tan pancho, mirando a Quintero, el loco de la carcajada ralentí, y desde la pequeña pantalla comienza a caerle un chorreo del demonio y en donde le llaman de todo menos bonito, aunque eso sí, el declarante ni duda de la identidad de su padre ni de la honorabilidad de su madre. De propina, el invitado reta al anfitrión, Quintero, a que se muestre digno cuando desde las alturas, un ordenante secuestra las imágenes y dice hasta aquí hemos llegado, sentidiño. Por suerte para los aludidos por José Mª García en La noche de Quintero (La Primera, miércoles 21), las imágenes no llegaron a antena, excepto las referidas al director general de CRTVG, Luis Fernández, casualmente el censor, al que García pinta de verde. Como es propio de este país, afectado por el síndrome del desquicio, se montó el pollo habitual. De ahí que otras cadenas se apropiaran de buena parte de esas imágenes. Claro que García, autoerigido en primus inter pares de la integridad, el de las verdades como puños, largó tanto y tan alto, que le están mazando el carné. ¿Dimitirá Quintero? ¿Emitirá TVE la entrevista? García, viejo zorro, sabe que los tribunales nada harán, pero el ciudadano sensato entenderá que lo suyo es simplemente micción hacia arriba, la de un señor de educación extraviada. Digámoslo así por delicadeza y dejemos en paz a doña libertad de expresión.