El campanario de la Basílica de San Marcos en Venecia será reforzado con un anillo de barras de titanio que rodeará la base de la torre para evitar que se ensanchen en el futuro sus fisuras. El Campanile , como se conoce popularmente a este monumento símbolo de Venecia, comenzará a ser restaurado en los próximos meses, apenas hayan concluido las obras de renovación de la Torre del Reloj, situada también en la plaza de San Marcos. El sistema, basado en una técnica con tirantes colocados bajo el firme del monumento, recuerda a los diez anillos de acero que se colocaron en 1993 en la famosa torre de Pisa, con los que se mejoró su seguridad y se redujo su inclinación. El arquitecto y responsable de los bienes arquitectónicos de la conocida plaza veneciana, Claudio Menichelli, ha definido el sistema que se utilizará en el campanario como «una prótesis que rodeará la base para consolidarla y prevenir cualquier eventual posibilidad de hundimiento». La nueva estructura, que será subterránea, consta de dos tirantes -a 1,5 y 3,5 metros de profundidad, respectivamente- que sujetarán los cimientos del monumento por todos los lados. La intervención, que durará entre 12 y 18 meses, será la segunda del famoso monumento después de que se desplomase en 1902 y fuera reconstruido diez años más tarde. El proyecto fue aprobado por las autoridades venecianas, quienes consideraron urgente adoptar medidas de seguridad tras observar las fisuras de la torre.