Adiós al folk menos aburrido

Ángel Varela A CORUÑA

TELEVISIÓN

El grupo ferrolano actuará por última vez este verano tras una trayectoria que incluye hitos como mezclar el circo y el folk en directo o incluir en un disco el sonido de una carga policial

12 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?unca aburrieron. Podría ser el epitafio de una banda que en una gira durante este estío dirá adiós (¿para siempre?) a los escenarios. Tal vez demasiado divertidos y originales para un negocio musical que no suele perdonar el riesgo, Os Cempés pueden presumir de haber tenido ideas que nunca antes habían sido puestas en práctica dentro del folk gallego. Mezclar sus conciertos con un espectáculo circense en el que trabajaban veinte personas entre técnicos, marionetistas, malabaristas y equilibristas, o incluir en un disco el sonido de una carga policial realizada en Cedeira en 1998 en medio de una protesta de los trabajadores del mar. El baile manda Esta filosofía rompedora los llevó a escapar de los clichés de trascendencia y seriedad en los que una parte del mundo del folk gallego se ha movido tradicionalmente. «Os nosos discos teñen sempre un sesenta por cento de bailar e un corenta por cento de outras cousas», señalaba sin complejos el gaiteiro Antón Varela cuando se le preguntaba por la trayectoria de la banda tras la edición de su directo Moe a moa en el 2004. Esta querencia por convertir su música en una disculpa para la jarana ha sido quizá uno de los motivos que dentro de una carrera que atesora cinco discos, dos hayan sido grabaciones en vivo, ya que su debú de 1995 ( ¡¡Opa iii! ) fue también un directo. Su querencia por el escenario tuvo su prueba definitiva con la edición del álbum Circo Montecuruto en 1998. El trabajo discográfico tenía como hilo conductor un sonido que recordaba a las orquestinas y a las pequeñas bandas de las películas ambientadas en los años veinte. Esa idea se mezcló con el nombre de un pasodoble muy conocido en Ferrol llamado Montecuruto (versión de otro igualmente popular de A Coruña). Esta canción hizo pensar al grupo en los antiguos circos de carretas, en los que el ambiente era mágico, cutre y dramático al tiempo. Sobre estos pensamientos iniciales, Os Cempés se metieron en un estudio por el que pasaron veinte músicos invitados, un despliegue totalmente inusual dentro del folk gallego. Como recordaba el acordeonista Óscar Fernández «ademais nin sequera fixéramos un contrato para facer ese disco. E iso que eu estiven seis meses dedicado por enteiro a ese álbum e incluso deixei o traballo que tiña para facelo. Creo que esa confianza da compañía [en ese momento era Boa] debeuse a que do noso disco anterior se venderan unhas seis mil copias e costara 300.000 pesetas». Sin embargo, tantas buenas intenciones acabaron con el asombro de la empresa discográfica ante la factura resultante de la costosa producción. «Recibimos un día unha chamada de Boa dicindo ''estamos echando las cuentas del disco y esto es mucho. No vamos a poder invertir nada en promoción''», explica Fernández. Es que como el propio Antón Varela confiesa, «nunca fomos moi bos niso de facer negocios ou conseguir cartos. Sempre acabamos facendo nós todo pola nosa conta». Y así fue con el también costoso espectáculo de directo que montaron en la gira de Circo Montecuruto , en el que aparecían malabaristas, equilibristas y marionetistas, y que incluía imágenes (en el álbum se podía escuchar) de la carga policial acaecida en Cedeira en 1998.