Cualquier orquesta del mundo o teatro que quiera representar las partituras de una zarzuela o sinfonía guardadas en el archivo de la SGAE debe alquilárselas al Cedoa
02 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La Gran Vía, La verbena de la Paloma, Marina, Jugar con fuego, Robinson... Las partituras originales de todas estas famosas zarzuelas españolas y muchas más, hasta 1.700, están al alcance de cualquier curioso o profesional en el Centro de Documentación y Archivo (Cedoa) de la Sociedad General de Autores Españoles (SGAE), que se ha convertido posiblemente en el Prado de la música española. En la actualidad, este archivo conserva, además de las 1.700 partituras originales, unas 8.000 zarzuelas con sus materiales o partichelas (las partituras individuales para cada instrumento), 7.000 partituras no líricas, como sinfónicas, corales y de cámara, y 30.000 libretos de obras teatrales. A esto hay que sumarle otras 30.000 partituras de todo tipo de música: religiosa, de banda, sexteto, orquestina y principalmente reducciones para canto y piano de las zarzuelas más famosas de los siglos XIX y XX, editadas por la Unión Musical Española, legadas al Instituto Complutense de Ciencias Musicales y depositadas en el Cedoa. Posiblemente la parte del archivo más atractiva, por lo menos la que más uso tiene, es la de las zarzuelas. Todas las orquestas españolas y extranjeras y los teatros que deseen representar alguna de estas obras han de alquilarlas en este archivo. «El movimiento se ha incrementado muchísimo en los últimos años, hasta el punto de duplicarse el número de conciertos o representaciones, no sólo nacionales, sino también internacionales», asegura María Luz González Peña, directora del Cedoa. Y añade: «Hace poco nos llegó una petición de una compañía francesa que quiere representar la zarzuela Pan y toros, de Barbieri». El precio El alquiler de cualquiera de estas zarzuelas cuesta entre 100 y 270 euros por sesión, aunque solicitar fragmentos para llevar a cabo una antología puede alcanzar los 800 euros, dependiendo de la cantidad que solicite, para una compañía que vaya a realizar una representación, si bien los conservatorios y las escuelas de música tienen precios especiales, al igual que las peticiones de países latinoamericanos. Sin embargo, las consultas del Cedoa son públicas y gratuitas, y suelen ser estudiantes, historiadores y músicos los que más acuden a sus fondos, según González Peña. Si el archivo de las partituras de orquestas de las zarzuelas, muchas de ellas autógrafas, es el que más valor histórico puede tener, el sinfónico es el que más espacio ocupa. En la actualidad acumula más de 24.000 registros no líricos, como sinfonías, coral, de cámara..., todos obras de autores españoles socios de la SGAE. Esta cantidad crece día a día, debido a las partituras que entran para la Prima de Sinfónicos. «Cada semana nos llegan entre 100 y 150 obras nuevas. Aunque apenas tienen movilidad, porque no se suelen representar, existe un buen número de autores españoles que siguen componiendo este tipo de música, a pesar de que su mercado está muy limitado», precisa la directora del archivo. Junto a estas valiosas dotaciones, el Cedoa también conserva unas 5.000 fotografías de compositores, autores dramáticos, cantantes y demás profesionales del sector, todas ellas catalogadas, como lo están los demás archivos. Otros documentos al alcance de todos son los numerosos legados y donaciones realizados por compositores que han puesto a disposición de la SGAE todas sus obras y material de trabajo. La tecnología se impone Aunque el valor histórico de las partituras originales y demás legados aumenta con el tiempo, el archivo de la SGAE se moderniza a marchas forzadas. Poco a poco, se está llevando a cabo un proceso de digitalización que dentro de unos años permitirá a los internautas acceder a estos fondos musicales.