CRÍTICA MUSICAL
24 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.A estas alturas cabría suponerse que Bartok es un compositor universalmente aceptado, y que ya debería formar parte de eso que se llama el repertorio. Pues parece que no. El Festival Mozart ha programado la integral de los cuartetos de cuerda de este autor con una formación de gran prestigio, el Cuarteto Keller. A la primera de las dos sesiones, asistieron menos de doscientas personas, y aún habría algunas deserciones más tras el descanso. El dato no debería extrañar a nadie, teniendo en cuenta la marginación a la que la música de cámara ha quedado sometida en la ciudad, más allá de los heroicos, solitarios e incomprendidos esfuerzos que hace la Sociedad Filarmónica por mantener vivo el interés por el género. Pero lo más curioso viene ahora: el Covent Garden de Londres acaba de ofrecer El castillo de Barba Azul de Bartok y Erwartung de Schönberg, dos de las óperas más importantes de la pasada centuria, rara vez representadas, servidas en un exquisito montaje premiado por la crítica. Y no es que hayan tenido que regalar las entradas, pero casi. En fin, lo importante, ahora, es que aunque haya sido casi como en familia, se ha podido disfrutar de una magnífica sesión musical, entre las mejores de la presente edición del Mozart. Los miembros del Keller demostraron poseer en abundancia todas las aptitudes para reivindicar la grandeza de unas obras que son el perfecto reflejo de la evolución de una de las grandes personalidades artísticas del siglo XX. Aquí se encuentra la síntesis del pensamiento musical de Bartok, desde la influencia de los románticos alemanes, a la experimentación formal y la abstracción o el regreso al redil de un cierto lirismo. Hay música que apela a los sentidos, al mundo de las emociones, y otra que se dirige al intelecto; pero del esfuerzo intelectual también se pueden derivar emociones más auténticas y duraderas, como con Bartok. La ejemplar labor del Keller fue merecedora de mayores. Por eso, quizá, no hubo propinas. Cuarteto Keller. Teatro Rosalía. (A Coruña). Cuartetos números 1, 3 y 5 de Bartok.