En busca del público ausente

César Wonenburger

TELEVISIÓN

KOPA

Crítica | Festival Mozart | «L'incoronazione di Poppea»

19 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La estimulante apuesta pedagógica de Alberto Zedda en el inicio de esta nueva etapa del Festival Mozart, a la búsqueda de una personalidad diferente, conlleva importantes riesgos. De entrada, que una parte importante del público muestre sus reservas ante el envite, como ha ocurrido ahora con L'incoronazione di Poppea : grandes claros en el patio de butacas desde el inicio, a lo que se sumaría el abandono de un tercio de los asistentes, tras el descanso. Otro problema, los convencidos, esa élite a la que supuestamente se dirige la refinada programación, viaja, escucha, está al día, y por tanto, puede que en lo que a criterios de interpretación se refiera, reclame legítimamente que el Monteverdi más presentable, hoy, sea el de los Harnoncourt, Garrido, Gardiner o Minkovski, más incisivo, vivo y directo, de contrastes más audaces, colorista y expresivo. Esta vez se echó de menos al gran Zedda, el de sus impagables, vitalistas rossinis: su austero concepto monteverdiano, de tiempos extremadamente lentos, gris y monótono, contribuyó no poco a que el tedio se adueñara de esta obra maestra. El recurso de llevar la acción de la Roma Imperial hasta los rascacielos de Manhattan tampoco es que sea el non plus ultra de la modernidad , sobre todo desde que Sellars, en los ochenta, hizo que su Figaro se pasease por la Trump Tower: detalles como la aparición de los fotógrafos, al final, han sido ya copiados hasta la saciedad. Ocurre que en este repertorio en particular, el trabajo escénico ha evolucionado tanto durante estos últimos años que cualquier discutible novedad puede parecer inmediatamente añeja. Aparte de que hacer explícito lo obvio, o sea, destacar la actualidad del soberbio texto de L'incoronazione proponiendo su traslación temporal, ya no resulta, en el 2006, novedoso ni epatante. Paradójicamente, ahora, lo revolucionario sería casi lo contrario, ese «ritorno all'antico» que predicaba Verdi. Lo más destacable se encontró en algunos de los cantantes. Palatchi aportó nobleza a la muerte de Séneca; Cecilia Díaz dejó un conmovedor Addio di Roma y Marianna Pizzolato acertó a transmitir algo de la sensualidad que desborda Poppea. Entre los comprimarios, hay que destacar el debut en su ciudad de un prometedor barítono, Borja Quiza. La Sinfónica, por momentos, pareció acusar el lógico cansancio acumulado en el tremendo último tramo de la temporada: ¿por qué ese empecinamiento en no permitir una dosificación de los esfuerzos, incorporando, por ejemplo, a la Orquesta Joven, que tan buen rendimiento alcanza, cuando la dejan? Palacio de la Ópera. «L'incoronazione di Poppea». A. Zedda, dir. musical. Ariel Gª Valdés, dir. escena. Pizzolato, Prunell, OSG.