Reportaje | La autocensura se impone en las cadenas americanas Más allá del pecho de Janet Jackson, el acoso moral a la programación estadounidense alcanza estos días sus máximas cotas, con multas de hasta medio millón de dólares
22 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El primitivo neandertal de En busca del fuego con una mancha opaca en sus genitales, la fogosa película Instinto básico sin un solo diálogo sexual y Apocalypse Now con toda su violencia pero sin su ?única escena que muestra un desnudo. Estas son sólo algunas de las imágenes que los telespectadores estadounidenses se encuentran cada vez que encienden su ?televisor. Bajo los estrictos criterios de obsceno, indecente y ?profano (la primera de estas categorías se considera ilegal a cualquier hora y ?en cualquier cadena), la Comisión Federal de Comunicación del país (FCC) lleva años velando por la integridad moral de sus espectadores. De tendencia conservadora, sobre todo en lo que refiere a temática sexual, su particular caza de brujas comenzaba oficialmente hace dos años, tras el archiconocido incidente de Janet Jackson en la ? Superbowl . La hermana pequeña del llamado rey del pop desnudó entonces su pecho ante más de cien millones de espectadores, en un país donde el horario infantil se extiende desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche. Su acción no sólo tuvo consecuencias para la CBS, cadena ?responsable de la retransmisión que fue condenada a pagar una multa millonaria, sino que consiguió que pocos meses después la Cámara de ?Representantes aprobara elevar las multas por infracción en los medios a la razón de medio millón de dólares por «indecencia». Además, los políticos daban poder a la Comisión Federal para que clausurase cualquier medio de comunicación reincidente. En cifras, y tras la entrada en vigor de la ley, la comisión conseguía recaudar más de ocho millones de dólares en multas en un año. Multas y censura La consecuencia más directa de la nueva política es la autocensura de las televisiones. Este fenómeno alcanzaba su punto álgido, de nuevo en la Superbowl, cuando los Rolling Stones eran silenciados mientras interpretaban el clásico Stand me up . Sin embargo, el poder de la FCC no alcanza a todo el mundo. Las televisiones por cable, es decir, los canales de pago, se encuentran exentos de cumplir en sus emisiones con estos estándares de pudor. Su inmunidad es actualmente el centro de un debate federal que enfrenta a ?algunas de las empresas norteamericanas más importantes con varios senadores republicanos. Hasta que el conflicto se resuelva, la FCC ya ha propuesto dos opciones para evitar que, sobre todo los menores de 17 años, accedan a programas inadecuados. El primer método, y el más utilizado por los padres, es el llamado V chip ; un aparato colocado en las televisiones que identifica el material para adultos y lo omite directamente. La segunda propuesta, bastante menos viable, quiere obligar a los usuarios a comprar los canales uno por uno y no ?en paquetes. «Playboy» con censura Sea como fuere, lo cierto es que los canales por cable, que todavía ?susceptibles de ser acusados de «obscenos» (calificación que se corresponde con cualquier imagen lasciva en pantalla) ya han empezado a curarse en salud. Uno de los mejores ejemplos es el programa Las ?chicas de la puerta de al lado, un espacio de telerrealidad que cuenta la vida de las tres novias de Hugh M. Hefner, creador de Playboy . Ya en su segunda temporada, el programa sigue en directo la rutina en la mansión de este multimillonario de 80 años. A pesar de la abundancia de erotismo en todas las facetas de sus vidas, y de que el espacio ?se emite a partir de la medianoche, los espectadores no pueden ver ni un solo desnudo. Además, una banda negra oculta?el mínimo exceso en el escote de las protagonistas.?Todo ello, evidentemente, en beneficio de los espectadores.?