Entrevista | Manu Chao Manu Chao ofreció en La Habana un concierto gratuito y anticipa que su próxima gira tendrá parada en Galicia: «Son ya dos años sin ir y eso es mucho»
06 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.A un costado, el malecón de La Habana. Detrás, la Oficina de Intereses norteamericana, rodeada de banderas negras, y delante, unas cien mil personas ávidas de buena música. Ese fue el panorama que encontró Manu Chao en su concierto cubano, al llegar al mismo escenario de tantos mítines, la llamada Tribuna Antiimperialista, popularmente rebautizada como protestódromo. Este esperado reencuentro con el público cubano se debió a la iniciativa de un grupo de colaboradores, encabezados por Jorge Calviño. El clan gallego, denominado así por el cantautor, e integrado además por Rafa Doñoro, Nacho Mendiariz, Jorge Manuel Ledo (Casebio) y Leonardo Gómez, coordinó con las autoridades cubanas los pormenores del concierto, ofrecido de forma gratuita. -Hacía 12 años ya de su primer concierto en Cuba. ¿Qué encontró esta vez? -Encontramos una energía buenísima; se sentía un cariño muy fuerte. Tenía muy buen recuerdo de cuando estuve con Mano Negra, hace 12 años, pero aquel fue un concierto más pequeño, en una sala. Ahora nos conocían ya más. Había gente de todas partes, muchos latinoamericanos. -El nombre de su grupo, Radio Bemba Sound System, no suena muy francés ni gallego. ¿Tiene reminiscencias cubanas acaso? -Pues sí, salió de aquí. Ese nombre es caribeño, cubano. Se refiere al boca a boca, al rumor. De esa manera trabaja la banda, pasamos poco por televisión, hacemos muy poca prensa y así funcionamos. En México se anunciaron los conciertos una semana antes y estaba todo full . En Europa nos pasa así también. -Aunque le presentan muchas veces como francés por su nacimiento, las raíces gallegas de Manu Chao son visibles. ¿Qué influencia han tenido Galicia y su padre (el escritor Ramón Chao) en usted, como persona y como músico? -Mi padre ha sido un maestro para mí. Tengo la suerte de haber nacido en una familia que me ha dado una educación excelente y muchísimo cariño. Mi padre además era pianista y de chavalines nos daba lecciones de piano de vez en cuando. Así aprendí un poco de solfeo y me fui interesando por la música, de escuchar sus discos en casa. En mi juventud, cada verano íbamos desde Francia al pueblo, a Vilalba, a ver a la abuela, y de allí tengo muchos recuerdos, mis primeras novias, la Patchanka -¿Habrá entonces una próxima estación en Galicia? -Claro, claro, siempre. Tan pronto montemos gira por Europa, evidentemente habrá Galicia. Ya son casi dos años sin ir y eso es mucho. -Quizás tanto como por su música, se le conoce por su activa posición política. ¿Como sería el mundo si dependiera de usted? -Bien relajadito [ríe]. En serio, creo que el mundo está muy desequilibrado. Nos vamos hacia la nada si seguimos así y la única solución sería repartir mejor los recursos y aprender todos a conformarnos con menos. En el primer mundo sobre todo, que se enseña a los chavales que no se puede vivir sin tres coches, dos teles y cuatro neveras, y cambiándolas cada año. Eso es dramático porque la tierra no puede dar eso a todo el mundo. Habría que aprender a regularizar eso para que no haya una crisis de civilización sin marcha atrás. -Recientemente participó en un disco antibélico titulado «A Bush no le va a gustar». ¿Cree que le gustará este concierto habanero? -No creo que le guste mucho [ríe]. Cuando vayamos a entrar en Estados Unidos lo sabremos. Es muy preocupante saber que estamos todos gobernados en cierto modo por una persona tan irresponsable. Es un insulto que ese señor se denomine emblema de la democracia, cuando lo único que representa es la dictadura del dinero. Las democracias están en manos del dinero.