La historiadora Sonia Fernández completa el mapa de la difusión de un singular estilo artístico Constructores de iglesias se dispersaron desde Santiago por diversas zonas de Galicia
11 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La epopeya de los constructores de las catedrales e iglesias medievales gallegas está mucho menos popularizada que la de Tom Builder, el atribulado cantero inglés de Los pilares de la Tierra . Sobre sus trabajos no se ha escrito por ahora ningún superventas kilométrico, pero sí un buen número de estudios que poco a poco han ido reconstruyendo su historia. Una de las más recientes aportaciones en este campo se debe a la historiadora coruñesa Sonia Fernández Pérez, que en su libro San Esteban de Ribas de Miño. Los talleres de filiación mateana contribuye de modo significativo a recrear el complejo proceso de difusión del legado artístico y cultural del maestro Mateo, creador de un peculiarísimo estilo que se propagó por diversas vías hasta llegar a rincones recónditos del mundo rural. El artífice del Pórtico de la Gloria y de una buena parte de la catedral románica de Santiago no sólo dejó sus propias creaciones a la posteridad. En los muchos años que pasó trabajando en Compostela entre los siglos XII y XIII -algunos expertos creen que estuvo medio siglo ocupado en tales tareas- se formaron a su sombra y a la de sus colaboradores numerosos maestros de obras, aparejadores, escultores y canteros que se dispersaron después por Galicia y construyeron nuevos monumentos en los que se percibe en mayor o menor medida el estilo heredado del maestro. Una buena parte de estos discípulos de Mateo trabajaron en la catedral de Ourense, de la que salieron a su vez nuevos talleres que edificaron un buen puñado de iglesias románicas en tierras ourensanas e incluso fuera de Galicia. En el monasterio de Carboeiro -en Silleda- trabajó otro taller del mismo origen, cuya influencia se expandió por las tierras del Deza y por diversos puntos de las Rías Baixas. Un tercer núcleo de discípulos se asentó en Portomarín, donde levantó la iglesia-fortaleza de San Xoán entre 1210 y 1230. Estos mismos constructores y escultores, según las investigaciones de Sonia Fernández, levantaron en el municipio de O Saviñao la iglesia de Santo Estevo de Ribas de Miño, una de las más espectaculares y menos conocidas joyas del románico rural gallego. Allí se formaron otros trabajadores y artistas que construyeron varias iglesias en la Ribeira Sacra lucense, yendo por el Miño abajo. Sonia Fernández ha reconstituido en su estudio la propagación de esta tercera corriente y, basándose en sus propias averiguaciones y las de sus predecesores -Serafín Moralejo, Manuel Chamoso Lamas, Yzquierdo Perrín, entre otros-, ha trazado por primera vez un mapa completo de las rutas que siguieron los artistas de la escuela mateana. Unas rutas que emparentan directamente la catedral compostelana con un buen número de monumentos del románico gallego y que quizá podrían conformar un itinerario cultural y artístico del mayor interés para el próximo Xacobeo.