ILUSTRADOR QUE IMPARTE UN TALLER EN EL SALÓN DO LIBRO INFANTIL E XUVENIL DE PONTEVEDRA El artista asturiano, que acapara los principales premios nacionales e internacionales, defiende el mundo de las ideas frente al color a la hora de poner imágenes a un texto
07 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Amargo (Oviedo, 1971) imparte en el Salón do Libro Infantil e Xuvenil de Pontevedra un taller titulado Las palabras no pintan nada. -¿No se sentirán ofendidos los escritores? -Ja, ja. No. Los ilustradores de ficción tenemos un problema ético en nuestra profesión. ¿Qué sentido tiene dibujar lo que ya dice el texto? ¿Estamos infravalorando al lector? Por eso, el ilustrador contemporáneo entiende su trabajo como de autoría. El libro tiene dos autores, y el lector joven y adulto puede encontrar dos lenguajes distintos que lo adentran en el mundo de la imaginación. El salón tiene como tema la naturaleza y yo voy a hablar no tanto de la representación de la naturaleza como de la naturaleza de la representación. -También expone una muestra titulada «No hay color» ¿Es algo secundario en su trabajo? -Muchos ilustradores que vienen del mundo de la plástica sí necesitan para expresarse el color. Yo no tengo tanto interés por la pintura como por el mundo gráfico. La ilustración que me interesa es comunicativa antes que expresiva y tiene que ver más con el mundo de las ideas. Para mí el color es un adjetivo del que puedo prescindir. -Ha definido su trabajo como una búsqueda de nuevos caminos para la ilustración ¿En qué paso se encuentra? -Un mal del dibujo es el exceso y yo caí en ese mal. Ahora me encuentro en un camino de síntesis, de encontrar lo elemental y no es nada sencillo, al contrario. -¿Cuál es su metodología de trabajo? -Antes que renunciar al texto, prefiero hacerlo mío, leerlo tantas veces que luego no tengo que recurrir a él. Trabajo además con mucho tiempo, lo necesito para que las imágenes vayan saliendo poco a poco. Empleo el 90% de las horas en algo que llamo microgramas, que son una serie de dibujos mínimos en los que están contemplados todos los elementos de la página. Por cada libro puedo realizar varios centenares, por eso necesito tanto tiempo. -¿De cuánto tiempo hablamos entonces? -Creo que el que llevo con más retraso es uno que me encargaron hace cuatro años. -¿Y el editor no le abronca? -Ja, ja. Es que tengo la suerte de contar con editores que trabajan de la misma manera. -¿Qué historia le gustaría ilustrar? -Creo que se puede ilustrar hasta la guía de teléfonos. Cualquier texto es un reto, por eso no me gusta mantener relación con el escritor. Tampoco me gustan los ilustradores que también escriben sus textos, porque de alguna manera creo que suele ponerse las cosas muy fáciles. Nunca ilustraría un texto que vaya contra mis principios. ties.