«El teatro me ha enseñado a ser humilde y también paciente»

Natalia Bore LA VOZ | MADRID

TELEVISIÓN

La cineasta catalana se estrena en la dirección escénica con «84 Charing Cross Road», una adaptación de la obra de Helene Hanff, que este fin de semana llega a A Coruña

18 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Vestida de negro, con sus inconfundibles gafas como única concesión al color, Isabel Coixet (Barcelona, 1962) explica, mientras su manos aletean, inquietas, subrayando sus palabras, que su primera incursión en el teatro se la debe al amor por la obra de Helen Hanff, cuya adaptación de 84 Charing Cross Road , llegará este fin de semana a A Coruña, para recalar luego en el madrileño teatro Fígaro. -Con cinco películas en su haber y un estilo muy personal, ¿dirigir teatro era una asignatura pendiente? -No. Nunca había pensado en hacerlo. Me habían ofrecido dirigir cosas, incluso una ópera que me gustaba, pero me parecía que nos tenía mucho sentido. Pero esta obra... Debe ser que yo no soy una directora de encargo, porque después de leer la obra, de ver la película y el montaje escénico en París, pensé en la posibilidad de hacerlo. Especialmente porque el montaje en París no me gustó. Me pareció que Helene Hanff y Frank Dole merecían pasar a la escena de un modo mejor. -¿Pero por qué «84 Charing Cross Road»? -Porque es una obra muy bonita. Está basada en una historia real, en la correspondencia entre Helene Hanff, que vivía en Nueva York, y Frank Dole, que trabajaba en una librería londinense que estaba en la calle que da título a la obra. El texto ha tenido varias adaptaciones, pero cuando la descubrimos nos gustó tanto que decidimos hacerlo. -Su obra en el cine está marcado por temas recurrentes: el amor y el desamor, la soledad, el silencio, lo que no se dice... y ahora en el teatro, repite. -Soy un coñazo (ríe). Uno no puede escapar de sus obsesiones. Yo siempre digo que me encantaría hacer una comedia, pero luego llega el momento de ponerse a escribir y no me sale. Aunque me salen rasgos y pequeños momentos de comedia, no es nunca una comedia. Me gustaría escapar de esas cosas. Pero también pienso que al final los grandes temas son muy pocos: el amor y el odio, la muerte y la redención, la soledad y el cómo pactar para coexistir.Al final todas las novelas, todas las películas, se pueden reducir a esos temas. -¿Qué le ha enseñado el teatro a Isabel Coixet y que ha aportado Isabel Coixet a la dirección escénica? -Además de una lección de humildad, el teatro te enseña que la iluminación es fundamental, y que con pocos elementos se consigue todo. Y también me ha enseñado paciencia. El proceso de encontrar la manera de poner las cosas en escena y de desarrollar los personajes es lento. Para mí era difícil. Sobre la aportación... no sé. Quizá que la gente se emociona mucho con esta historia, al final tiene una catarsis. -¿Repetirá la experiencia? -No lo sé. Es muy duro. -¿Y los Goya? ¿Cree que ha llegado su momento o le da igual? -A nadie le da igual, y aunque queda muy cool decir que no vas a ir, a todos nos gusta que nos den cuantos más mejor.