13 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

QUE EL Más allá mola en la ficción norteamericana es evidente (recuérdese la reciente Perdidos , aunque hay otros seriales todavía inéditos entre nosotros), y que tal resurgir es objeto de análisis de sociólogos y especialistas varios, también. Orson Welles escandalizó a sus compatriotas con la emisión radiofónica de La guerra de los mundos en los años treinta, y los analistas lo atribuyeron en parte a que la sociedad de su país estaba muy pendiente de la amenaza de Hitler desde Europa. En esa línea se inscribiría Los 4.400, la miniserie de temática paranormal que Antena 3 emitió lunes y martes en prime time , y que llegaba precedida de gran acogida popular y crítica en su país. Obviando la trama (4.400 individuos de variada edad y condición, misteriosamente desaparecidos en los últimos 60 años, que de repente regresan a la Tierra), cumplió expectativas, pues en calidad formal e intensidad dramática nadie mete mano a Hollywood. Claro que Norteamérica no es Europa, y a este lado la lectura es otra, sin la carga emocional que afecta al país invasor de Irak, y que tiene a sus ciudadanos con el miedo en el cuerpo después del 11-S. Visto Los 4.400, se confirma su calidad como producto fantástico, bien equilibrado lo realista con lo sobrenatural, para evitar su caída en el cachondeo marcianito y derivados. Acertó Antena 3. De eso se trataba. ?