Incógnita Navarro

No hubo sorpresas en el regreso de quien revolucionó el «late night» español en los noventa, aunque la expectación creada era tan alta que «Ruffus & Navarro» ganó en su franja horaria


Arrancó bien Ruffus & Navarro en su esperado regreso a las pantallas, pero nada apunta a que se despeje la incógnita sobre si acertará en la diana o desaparecerá fulminado por sus competidores, sobre todo ahora que parece haber regresado la histeria a los programadores, implacables a la hora de cargarse productos por encima de los tres millones de media (léase Los hombres de Paco, en Antena 3, o Plan C en Telecinco, a las tres semanas con un digno 20% de audiencia). Admitamos lo injusto de valorar un programa solamente por su estreno, cuando estará de martes a jueves con la intención de seguir destapando el frasco de esencias, que Navarro las tiene, sin duda. Es el mismo que revolucionara el late night con Esta noche cruzamos el Mississippi en la Telecinco de los noventa, en lo que muchos consideran origen de la telebasura al transgredir hasta límites entonces sorprendentes, y que revisados ahora, se antojan casi una ingenuidad¿ Era previsible el liderazgo de su franja con un digno 20,4% de cuota de pantalla y que ganara a Buenafuente, con el 18,3%. La presentación osciló entre el autohomenaje y la parodia, al recuperar puntualmente a personajes que acompañaron a Navarro en anteriores aventuras, como los ya casposos Pepelu, Rambo, Lucas Grijander o Krispín Klander, que de inmediato darán paso a nuevos personajes elegidos entre varios cientos de aspirantes. Se impone la espera. Lo mejor de su noche fue la presencia de Joaquín Cortés, pese a ser una entrevista corta y no exenta de tópicos. Como si la audiencia nocturna no soportase mayor presión intelectual. Entre medio, algunos reportajes comedidos (muy bueno el de una genuina familia friki , comandada por Espíritu, matrona que comparte vivienda con marido y amante), y unos flashes de memoria histórica, ágiles y breves, en plan ligero, aunque otra vez con el recurso a la nostalgia por mucha distensión que le apliquen. Poco más. Algo parece confirmarse, y es esa especie de maldición clónica que persigue al formato late night en tiempos recientes. Esquemas semejantes Obsérvese que se mueven por esquemas muy semejantes, en donde la diferencia la marcaba, por ejemplo, la bajada de pantalones de Boris Izaguirre o las tertulias ensordecedoras de Sardá en la desaparecida Crónicas marcianas (Telecinco). En Ruffus & Navarro , nada de eso habrá. A priori Navarro nunca será Buenafuente en su ídem de Antena 3, y viceversa, como ambos son opuestos a la ascendente Eva Hache en Noche Hache (Cuatro). Ahora bien, partiendo de la base de que Navarro sale en La Primera, con la asunción de un código ético peleado con las estridencias, todo apunta a que su fórmula deberá emplearse a fondo para ganarse al personal. Fue tanta la expectación levantada que nos llegamos a creer a Navarro iniciando otra revolución en el late night . Por ahora, no hay tal cosa. Una incógnita a despejar.

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