INTERFERENCIAS | O |
19 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.EL JEFE del equipo se llama Gerardo Castilla y luce el rostro de Tito Valverde. Su personaje da nombre a El comisario (Tele 5), que regresó anteayer a la privada para iniciar su novena temporada con toda la pinta de superar los cinco millones de media de la anterior. Cierto que entre el producto actual y su estreno en 1999 la distancia es mucha. Lástima que desde la productora BocaBoca se resistan a dar el paso de un acabado formal que la homologue en el mercado internacional al nivel de sus competidoras norteamericanas, por ejemplo, confirmada ya su eficacia como serie dramática y de acción. Ese aire de andar por casa en nombre del realismo no basta para dar el salto al público internacional. Cuentan que en la nueva tanda, de veintiséis episodios, se insistirá más en los problemas sociales y en los mecanismos policiales para erradicar los comportamientos criminales en sus diferentes variantes. Informar y sensibilizar, aunque exista el riesgo denunciado por la policía británica con relación a CSI, de la que al parecer toman buena nota psicópatas y asesinos para ejecutar sus salvajadas y evitar huellas e indicios varios. Vale. Regresando al íntegro, paternalista y peleado con la sonrisa comisario Castilla, le atribuyen (y así lo recogía La Voz de Galicia en su edición de ayer en una entrevista) un aumento de vocaciones policiales. Vaya con la audiencia.