Esta noche Gerardo Castilla vuelve a las pantallas, tan serio, tan humano y tan trabajador como siempre. Los fans de «El comisario» cuentan las horas
17 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Aunque el actor no quiera saber nada de armas, lo cierto es que va a inaugurar la novena temporada con una de reglamento pegada al bolsillo. Gerardo Castilla (Tito Valverde) vuelve hoy, viernes, a la parilla de Telecinco con 26 nuevos episodios y cuatro nuevos policías, interpretados por Marisol Membrillo, Diego Molero, Rocío Muñoz e Iris Díaz. -No hacen más que alegrarle la vista con chicas guapas, eh. -Sí, pero curiosamente no tengo relación con ninguna. Yo sigo a lo mío, en mi despacho. Con Iris, por ejemplo, que es una canaria guapísima, no he cruzado una palabra en la comisaría, aunque reconozco que siempre es más agradable trabajar con chicas guapas. -El comisario José Manuel Sánchez, de la comisaría Centro, de Madrid ha dicho que Castilla les está haciendo la puñeta a los comisarios de verdad¿ -Pues verás, muchas veces los policías me dicen que a ver dónde encuentran un comisario como yo, tan humano, tan compresivo y tan padrazo, y sobre todo porque hago cosas que ellos no hacen. Eso es cuestión del guión, además él tiene 500 policías a su cargo y yo tan sólo doce o trece... -Dicen que usted ha aumentado el número de solicitudes para ingresar en la Policía. -Hombre¿ no es una profesión que yo recomendaría. Ser policía de verdad es una tarea muy dura, hay que estar permanentemente con el ojo puesto. Un policía de verdad está en alerta incluso cuando va de paisano, es un sinvivir. Antes ser policía era muy cómodo, pero ahora hay muchos más problemas; la calle está muy jodida. Hoy, ser policía no se paga con dinero. -¿Le han confundido con uno de verdad? -En general no, la gente no es tonta; pero en una ocasión en la Gran Vía, una señora se me acercó gritando: oiga, oiga, que están haciendo ahí un atraco¿ -¿Qué tal maneja las armas? -Soy habilidoso, pero no la utilizo mucho. Como sabes, un policía no debe pegar un tiro nunca, sólo en defensa propia. Al principio de la serie la llevaba, sobre todo porque para hacer el personaje te ayuda sentir el contacto de metal. -¿Alguna vez en la vida real ha disparado? -Sólo una vez, de chaval. Tenía una escopeta de perdigones y la utilicé por primera vez para disparar a una lagartija. Cuando vi al animalillo muerto pensé: Pero, ¿qué he hecho? ¿Qué derecho tengo yo a quitarle la vida a un animal indefenso? Cogí la escopeta, la dejé en el garaje y está ahí oxidada. Yo no quiero saber nada de armas. -¿Y cuando le dará una alegría a su secretaria? -Mi secretaria se ha convertido casi en un imposible. El proyecto nació con esa idea, pero de repente han decidido que no me conviene. En siete años más a lo mejor llega un momento en el que me vuelvo loco y ligo. Uno se olvida del sexo, pierdes el tren. De pronto es que incluso a Tito le dices, ¿cómo sería tu vida sin María Jesús? Y yo no me la puedo imaginar. -Pero es que el comisario no tiene ni a una María Jesús¿ -Es que tú dejas el sexo un mes y él te deja a ti seis. El comisario ha dejado el sexo muchos años y ya no le inquieta. Castilla no es de pito fácil, no está todo el día pensando en eso.