El coloso desconocido

César Wonenburger A CORUÑA

TELEVISIÓN

CRÍTICA MUSICAL

06 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Nelson Freire ha sido uno de los secretos mejor guardados en los últimos años por los auténticos amantes del piano. Sin la sospechosa fama adquirida de súbito por estrellas hábilmente encumbradas por el márketing, el brasileño se ha ocupado siempre de hacer música, y en la carrera de fondo, ha ganado la partida. Aún en la plenitud de su madurez como intérprete, disfruta ahora de su tardío descubrimiento, pero sin darle demasiada importancia, con la naturalidad y elegancia que le son propias. Las grandes casas de discos se ocupan de grabarle, figura en las temporadas de orquestas y auditorios y continúa colaborando con las mejores batutas del momento, como Riccardo Chailly. Ha sido una suerte contar con él en este miniciclo brahmsiano; pocos intérpretes pueden hacerle tanta justicia al monumental Concierto n.º2 , por la calidad musical y por su extensión, que establece la posibilidad de un diálogo fluido con la rica orquesta del compositor. Posee Freire lo esencial, y en grado sumo, para abordarlo con garantías: medios pianísticos de sobra e imaginación poética; el impecable dominio técnico al servicio de una honda musicalidad. Feliz conjunción De esa feliz conjunción surge la predisposición ideal para dejar en el oyente la sensación de que se ha asistido a un acontecimiento excepcional, como así ha sido. Genial en los matices, en el fraseo, en la calibración del sonido, logró salir victorioso de un tour de force que exige un sutil equilibrio entre fuerza (para sortear de los pasajes más tormentosos) y contención (con pianissimi de una exquisita delicadeza, brillantes y plenamente audibles). Víctor Pablo sirvió un acompañamiento ajustado, para luego firmar una buena lectura de la Segunda Sinfonía del hamburgués, aunque a veces sin la finura deseada; el orden se impuso a la belleza, la coherencia y fluidez del discurso al detalle. El director exhibió su habitual rigor constructivo, que desembocó en la vibrante coda del último movimiento, obteniendo una excelente respuesta orquestal. Sinfónica de Galicia. Nelson Freire, piano. Palacio de la Ópera. Obras de Brahms. Víctor Pablo Pérez, director.