Desternillante

ANTÓN DE SANTIAGO

TELEVISIÓN

CRÍTICA TEATRAL | O |

30 oct 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Aunque Neil Simon, autor de La extraña pareja, dice que la vida es triste y divertida, esta función es desternillante. La pieza teatral es formidable y está excelentemente interpretada. Simon parte de una situación triste para Félix y sus amigos de póker, porque el primero acaba de divorciarse y se presenta tan derrotado que, lábil y hipocondríaco como bien saben que es, toman cualquier movimiento como un intento de suicidio. El autor, siguiendo su filosofía, la cuenta con humor. Cuando una de estas obras vuelve del cine al teatro, es muy difícil eludir la comparación. Y más aún cuando, como en este caso, la pareja la conformaban nada menos que Jack Lemon y Walter Mathau. Tanto Joaquín Krémel como Pedro Osinaga, bregados en mil comedias, dan el paso al frente con valentía y con tal eficacia que, en el fragor de la función, dejan al espectador sin otra referencia. La presentación del ambiente y de personajes, es divertida desde el primer momento con la partida de póker en casa de Óscar y el mosqueante retraso de Félix. Su llegada aumenta la hilaridad, que ya no cesa desde que Óscar, tipo cínico, se apiada de él y, para mitigar su propia soledad, le ofrece su casa y da lugar a la «extraña pareja». Pedro Osinaga como Óscar está magnífico, en un personaje extrovertido y claramente delineado. Félix es más quebradizo, lleno de matices, de variantes vitales, tan frágil que, en contrastante con los amigos, provoca esa duplicidad de emociones que constituyen el humor: comicidad y ternura. Aquí entra en juego la extraordinaria calidad histriónica de Joaquín Krémel: voz, gestualidad, silencios. Otorga a Félix una dimensión cómica y entrañable.? Escenografía, iluminación y vestuario envuelven adecuadamente la acción, cuya dirección, sencilla, corresponde a Esteve Ferrer. Todos los demás actores, Fernando Lage, José Luis Santar, Ángel Borge, Julia Torres y Ana López, las encantadoras vecinas, contribuyen con brillantez al tono natural y el ritmo ágil que corresponde a una comedia perfectamente estructurada.? La extraña pareja, de Neil Simon. Joaquín Krémel, Pedro Osinaga. Teatro Rosalía de Castro, 28 octubre 2005.