Un libro revive el encuentro de Torrente Ballester con Goebbels

La Voz X. F. | REDACCIÓN

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El escritor gallego asistió a un congreso celebrado en Weimar en el otoño de 1942 Un profesor alemán alude a la visita en su estudio sobre una asociación de autores con respaldo nazi

25 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

En el otoño de 1942, Gonzalo Torrente Ballester conoció al Ministro de Propaganda nazi, Joseph Goebbels. El escritor gallego se llevó una primera impresión de un hombre culto y liberal, imagen que se derrumbó cuando Torrente conoció en toda su dimensión el horror instigado por Hitler. Este episodio, relatado por Torrente en sus textos memorialísticos, ha recobrado actualidad en el libro ¡Escritor, escribe, no hagas congresos! , del profesor de la Universidad de Friburgo Frank Rutger Hausman, en el que se explica la génesis e historia de la Asociación de Escritores Europeos. La asociación, tras una fachada de libertad cultural, en realidad nació manipulada por Goebbels para dar una imagen positiva en el exterior del régimen nazi. El objetivo era contrarrestar al PEN Club, el colectivo de escritores que se había creado unos años antes con el objetivo de luchar por el derecho de los autores a expresarse en libertad. Prueba de la astucia de Goebbels, la Asociación de Escritores Europeos se fundó sobre unos estatutos progresistas y fue presidida por Hans Carossa, un escritor nada afín al nazismo, como recuerda Hausmann. En realidad, debía coordinar las acciones de los intelectuales en una Europa que acabaría en teoría bajo dominio nazi. El colectivo llegó a contar con 200 escritores de 15 países y organizó tres congresos en Weimar, al segundo de los cuales asistió Torrente, que tenía entonces 31 años. El escritor gallego acudió con el autor fascista Ernesto Giménez Caballero y acompañado por José María Alfaro. Queda constancia de sus nombres en una recepción con Goebbels, en la que se produjo el encuentro que Torrente habría de recordar años después. Aquella asistencia debe enmarcarse dentro de las relaciones que mantenía la España de Franco con el régimen hitleriano, del que se daba una imagen benigna de bastión contra el comunismo. Torrente se había afiliado a Falange por una cuestión de supervivencia y la abandonaría poco después de su viaje a Alemania. Como recuerda José Antonio Ponte Far, especialista en la obra de Torrente, el escritor aún no había ni publicado su primera novela y difícilmente podía considerarse un autor reconocido, más bien un observador curioso. Aquella asociación duró poco: los años más duros de la guerra la paralizó.