COMPLICADO escribir algo distinto a la cantinela de todos los años cuando llega un Barça-Madrid y viceversa. Aunque para la cita futbolera de hoy se aprecian matices distintos. El principal, la bronca que se trae TVE y la FORTA para emitir el encuentro de esta noche por La 2 allí en donde no haya televisión autonómica. Tanto que hasta tuvieron que intervenir altas instancias deportivas. Como si privar a esos territorios de las huestes de Ronaldinho enfrentadas a las de Owen (que juega poco, marca y encima es discreto), fuera una catástrofe equivalente a un tornado o a una plaga bíblica. Toda la semana con la matraca del deshoje de la margarita catódica: me quieres, no me quieres... Que la Liga española tiene mucho de circo, se hizo evidente desde hace años. La puntada la recibió aquello tan desternillante del «interés general» todavía no hace mucho. Los medios tienen buena parte de la responsabilidad al alimentar la expectación y evitar que el tinglado se venga abajo (imaginemos un Camp Nou a medio aforo, sería un drama...) para tener a varios millones de españolitos pegados a la tele mirando como veintidós fulanos en pantalón corto patean un balón. Y encima cobrando cantidades astronómicas. Guste o disguste, el papanatismo es connatural a la tele.