Reportaje | El instrumento tradicional gallego gana adeptos en Cuba Varios conjuntos musicales cubanos que cultivan géneros como el rock, la salsa o la trova tienen algo en común: han incorporado la gaita a su repertorio de sonoridades.
30 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.«Pero, ¿quién ha visto un negro gaitero?». Lo dijo riendo el viejo maestro pontevedrés Eduardo Lorenzo el día que se le apareció en su casa de la calle Virtudes 205 con la intención de aprender a tocar aquel instrumento. «Mis amigos me decían que estaba loco, que si iba a tocar gaita con la Charanga Habanera o los Van Van», recuerda ahora Wilber Calver. «Aunque nunca he acompañado a esos grupos en concreto, ahora puedo decir que no estaban tan desencaminados los que hablaban así. He tratado de llevar la gaita a lo que tengo más cerca por mis raíces afro, a la rumba, al son, y hasta al reggae». Un buen día del año 1999, en los bajos del monumental edificio del Centro Gallego, comienza a sonar una muiñeira tradicional gallega con un aire totalmente diferente. Acompañando a la gaita, unos genuinos tambores batá, se encargaban de fusionar en una misma melodía dos de las principales vertientes de la cultura cubana. Wilber, junto a varios amigos, había creado esta mezcla a primera vista muy extraña y que a pesar de eso, casi todos reconocían que sonaba bien. Nacían así los Afrocuban Celtas. Sin estudios musicales previos, este joven de 29 años, oriundo de la provincia de Holguín, se ha atrevido además a experimentar con la gaita en otros terrenos. Cadencias rastafari En el sótano de un edificio semiderruido de La Habana Vieja, se reúnen a ensayar varias veces por semana unos chicos con ropas de colores vivos y largas trenzas estilo Bob Marley. Son los rastafari del grupo Tierra Verde. En medio de la cadencia del ritmo reggae, de pronto suena una gaita, que, sin embargo, se integra perfectamente en la música. En el pintoresco callejón de Hammel, en pleno corazón de La Habana más dura, los amantes de la rumba y el guaguancó ya no se asombran cuando Wilber comienza a tocar. Más sorpresa quizás se lleven los turistas que se acercan a la Plaza de Armas, atraídos por una melodía de su tierra y en vez de encontrar a un paisano, descubren al Gaitero de Ébano, como ya empiezan a apodarle. Anaisy Gómez tampoco tiene ningún ascendiente directo gallego, (al menos que ella sepa) pero desde los diez años conoció a Eduardo Lorenzo y se sintió identificada con la música tradicional gallega. En breve, se convirtió en la única mujer gaitera que hay en estos momentos en Cuba. «Aunque con la gaita he probado muchos géneros, desde la trova hasta el rock, nunca dejaré de tocar y trasmitir la música tradicional gallega pues me siento orgullosa de ser profesora de la sociedad Monterroso y Antas de Ulla», asegura Anaisy, ahora con veinte años. A pesar de su juventud, Anaisy, que también ha estudiado clarinete, ha sido invitada a tocar la gaita en muchas agrupaciones de distinto sello.