| O |
10 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.HOY SE cumplen dos aniversarios. El más próximo, seis meses de la matanza de la madrileña Atocha, con 192 muertos y unos 2000 heridos. El más lejano, tres años del derribo de las Torres Gemelas con cientos de muertos y miles de heridos. Lógico que las televisiones refresquen la memoria con las respectivas (y terribles) imágenes de los hechos con la intención de acompañar reflexiones, debates y testimonios. Antena 3 hizo doblete el jueves con 11-M. Yo estuve allí y La vida tras el 11-M . Informe Semanal (La Primera) se ocupará de las víctimas y de cómo van las cosas en las investigaciones. Poco después, La noche temática (La 2) se ocupará del 11-S y emitirá el interesante largometraje 11¿09¿¿ 01 . Nunca sobra volver sobre una tragedia si así se alivia el dolor de quienes perdieron a los suyos o padecen secuelas de los atentados. Justifica que la tele se pliegue ante algo tan loable. Pero no impide ciertos riesgos, el primero la saturación mediática. La reiteración acaba por llevar al hastío. La experiencia reciente en España, con una comisión parlamentaria en torno al 11-M, a veces con intervenciones como mínimo mosqueantes (recuérdese a Fungairiño) y con claros intereses de liar el asunto, acabó por situarnos al límite de lo exasperante. Son los riesgos de la tele ante un 11 de mortales connotaciones