La actriz asegura que su vida profesional ha dado un giro gracias a Amenábar, y cree que sin su trabajo en la televisión nunca hubiese podido participar en «Mar adentro»
05 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Tras Bardem y Amenábar, es la sorpresa oculta en Mar adentro. Nadie se la esperaba en una pantalla después de verla tantos años en televisión. Vive su momento y en Venecia está resplandeciente. Fuma cigarrillos extrafinos mientras emana satisfacción. También tranquilidad. -¿Esta película le ha cambiado la vida? -Sí. Esta película te cambia la vida simplemente con leer el guión. Te hace enfrentarte a cosas que normalmente, por tu educación, tienes apartadas. La vida ya te hace enfrentarte a ellas sin que lo pidas, así que... Te hace recapacitar, debatir con la gente más cercana sobre la muerte, el amor a la vida. Y ayuda a ver las cosas de otra manera. -Más bien decía profesionalmente... -Bueno, bueno, profesionalmente ha sido la bomba, la bomba. Yo trabajaba desde hace mucho en televisión y ya sabes, hay cierta guerra con el cine ¡pero es que tendrían que hermanarse! En televisión hay gente buenísima. Fíjate que cuando se supo lo de Amenábar me empezaron a llegar ofertas. Cuando ven que alguien confía en ti, entonces te llaman. -¿Ha notado un prejuicio, un rechazo, algo como «qué pinta esta aquí»? -¿En el equipo? ¡Qué va! -En el mundillo del cine, no en el equipo... -¡Uf! Cuando ya se corrió la voz, me empezaron a llegar con historias, cosas que decían, y dije: «Mira, no quiero saber nada, no me cuentes nada hasta que termine». Quería estar concentrada. -Y ya ve, ahora aquí, en Venecia. -¡Ya! Ha sido impresionante cuando hemos entrado en la rueda de prensa. Los del equipo nos decían a los novatos, como yo: «Bueno, tranquilos, aunque haya silencios no os preocupéis». Y ver ese aplauso, ha sido muy emocionante. -¿Hasta dónde le ha servido y le ha estorbado su experiencia en la «tele»? -Mira, si ahora miro hacia atrás creo que sin todo lo que he aprendido en las series, en Periodistas , en Los Serrano , no habría sido capaz de hacer esto. -¿Cómo se fijó en usted Amenábar? -¡Eso es lo que le decía yo! ¡Pero a ver explícame por qué yo, qué has visto! Pues me había visto en algunas series y se había quedado conmigo. Dijo que seguía Periodistas , eso me puso muy contenta. -¿Le llamó él personalmente? -No, fue el director de cásting, que es muy amigo mío. Por eso al principio me pareció una broma. Bueno, es que todavía no me lo creo. Me ha cambiado la vida. -¿Cómo fue la primera vez que vio a Bardem maquillado, en la cama? -La primera escena que se rodó fue la del día que se va de su casa. Yo andaba por allí, pululando, y vi un tío en una silla de ruedas y cuando me acerqué y lo vi me quedé impresionada. Bueno, no sólo yo, ese día fue la familia de Sampedro, y cuando lo vieron se quedaron de piedra, casi se echan a llorar. ¡Javier se puso en pie de golpe y se quitó las prótesis de la nariz, de la cara, todo! ¡Señora, que soy yo, soy Bardem! -¿Cómo lleva ser tan popular de repente? -A nivel personal me ha afectado un poco, por mi familia. Tener que decir en casa, a mis dos niñas, a mis chicas: «Me voy dos meses fuera, hasta luego».