La catedral lucense incluye una representación de la Última Cena con María Magdalena, como defiende Dan Brown
26 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El libro El Código Da Vinci, de Dan Brown, ha causado cierto escándalo por defender la presencia de María Magdalena en el cuadro de La última cena del gran maestro Leonardo. Aquí en Galicia tenemos menos fama cosmopolita, a pesar del Camino de Santiago o de la peregrinación a San Andrés de Teixido, en Cedeira, un hospital y centro místico de almas peregrinas en el astral que no tiene que envidiar al de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén o de Malta, en Portomarín. Pero antes de que Leonardo consiguiera sus logros estéticos cerca del Milán de Ludovico el Moro, en Lugo puede admirarse otra Sagrada Cena en la que figuran, además de los doce apóstoles, otro significativamente camuflado, el Salvador y, recostada sobre él, la hermosa figura femenina, delicada y joven, de la Magdalena. En el capitel ¿Dónde está esa rareza, se preguntará el quizás reticente lector??Pues en un lugar por el que pasan muchas personas todos los días: debajo de la mandorla con el pantocrátor románico del tímpano del antiguo pórtico septentrional de la catedral de Lugo. Las figuras mencionadas forman parte de un precioso capitel truncado suspendido a los pies de dicho pantocrátor. La representación de la Última Cena de la catedral de Lugo es tres siglos anterior a la representación leonardesca, de modo que o el genial artista toscano copió a su colega lucense, o ambos pertenecerían a la misma Tradición iniciática. Para que no haya dudas sobre el alcance de su significado esotérico, junto a la misteriosa figura de María Magdalena, en la parte interior del mismo capitel, se puede observar también la representación de un apóstol imberbe, quizás San Juan, que muestra un gesto iniciático: el dedo índice derecho extendido hacia arriba, análogo al del San Juan Bautista andrógino, y luego al Baco iniciador, ambos en el Louvre.