09 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

La Primera, por el directo que ofreció en la noche del sábado sobre la apertura del Fórum de Barcelona. Espectáculo a tope. «Noche de fiesta» (La Primera), que vistos los rumores y lo ajado del formato que presenta, tiene para dos telediarios. DESDE el viernes se puede ver en las pantallas cinematográficas El príncipe y yo , comedia romántica para gente ingenua, en la que una guapa hija de granjeros norteamericanos se liga al heredero de Dinamarca. Una trama que, salvando escollos, se parece al romance que estos días trae de cabeza al convulso abanico mediático de este país. Sobre todo a la tele, que hoy propone en Antena 3 un especial Boda Real: un rey en mi vida, para contar a los clientes de la sobremesa una hora de bodas entre la realeza con señoras por cuyas venas fluye sangre normal. Como en El príncipe y yo , la sangre de ellas es roja. Azul la de ellos. Aunque no viene al caso destriparles la película (ninguna maravilla, refrénese el entusiasmo), es obvio que si finalmente pasan por el altar, la sangre de ambos se transformará en real. Pero hablamos de la boda de Felipe y Leticia, que llevará a TVE a un descomunal despliegue que incluirá en torno a las 50 horas de emisiones, especiales incluidos. Se usarán 27 unidades móviles, 200 cámaras y 80 kilómetros de cable... Así como en fútbol, cada temporada hay dos o tres partidos del siglo, sin duda el enlace es el primer gran acontecimiento mediático en toda la historia de este país. De todos modos, y sin ánimo de incordiar, quizá estamos al borde del empacho.