El dibujante Quino cree que la concienzada y redicha cría a la que dio vida en 1964 «seguiría opinando lo mismo que entonces».
26 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.«No puedo concebir cómo sería Mafalda ahora, ni tengo idea de cómo sería una Mafalda nacida en los 90». Lo dice Quino, el padre de la niña especialista en sentencias que este año cumple cuarente años. El amor, los celos, la amistad y la política son algunos de los asuntos que Quino ha plasmado en las aventuras de Mafalda durante diez años y hasta 1974, fecha en la que el autor decidió probar suerte con otros personajes que, aunque también reconocidos, nunca alcanzaron la universalidad de una niña que luchó hasta despertar la conciencia social de millones de personas. Sin embargo, Quino aseguró ayer en Salamanca -donde inauguró la única exposición sobre la famosa tira que tendrá lugar en España para celebrar el aniversario- no echar de menos a la pequeña. «Llegó un momento en que el trabajo comenzó a parecerme repetitivo y eso no es bueno», recordó. Al humorista argentino nacido en 1932 le sigue fascinando «el olor de la tinta y del papel», una fijación que le impide utilizar la informática a la hora de dar vida a sus personajes que, aunque diferentes a Mafalda, continúan tratando situaciones y asuntos muy similares. Quino resaltó la vigencia de la cría que, indicó, «lamentablemente hoy en día seguiría opinando lo mismo que entonces, cuando analizaba asuntos como la guerra de Vietnam o la situación entre palestinos e israelíes». «Desde que creé a Mafalda ha habido muchos cambios tecnológicos, pero los problemas del mundo siguen siendo exactamente los mismos». ¿La razón de su éxito?: «Abordar temas comunes a los países en los que se editó».