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10 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LOS HABITANTES de Everwood se reúnen en asamblea presidida por la alcaldesa para decidir qué hacer con la marihuana que la fallecida propietaria de la floristería local cultivaba en su invernadero. Una sorpresa que pilla a todos desprevenidos, aunque considerando que su marido había fallecido de cáncer cuatro años antes, la cosa tenía sentido. La buena señora la tenía con fines terapéuticos y hasta la toma de una decisión sobre qué hacer con la hierba, se guardó en casa de la propia alcaldesa, casualmente esposa del médico tradicional en oposición al doctor Brown, el protagonista (Treat Williams). El serial va de personas y de sentimientos, en una línea muy «a la americana», en la que podría rastrearse la sombra de Disney con unas pizcas de Frank Capra. El pueblo es una especie de Arcadia feliz en la que, faltaría más, la gente nace y muere, ríe y llora, en fin, el tópico de estos casos. Una voz en off , la del propio doctor Brown, suelta sus impresiones con intenciones de agradecer, tal como anda el patio televisivo. Y aunque finalmente, acuerdan destruir la marihuana, el testimonio de un enfermo terminal confesando su consumo convulsiona a la comunidad. El episodio asumió que la medicina necesita del cannabis. Algo se progresa y Everwood quizá merezca no caer en el olvido.