COMENZÓ LA campaña electoral aunque en realidad hace semanas que estamos en campaña. El ciudadano ya está muy currado en estas cosas, y sabe que teles están con unos u otros. En los informativos y en los que no son informativos. Hasta puede que semejante estado de cosas acabe minando la credibilidad de unas elecciones, incluso de los políticos y a saber si del propio sistema. Estos días se hacían públicas las quejas de de PSOE e IU por los minutos que TVE les dio frente a los brindados al PP. Por desgracia ni es problema de este país ni las autonómicas son ajenas a este tingladillo, dependiendo del color que las gobierna. Una pena. En Italia, el inefable Berlusconi intervenía por teléfono en la RAI durante 20 minutos en un espacio deportivo para opinar ¡De fútbol!... Pero al presidente italiano y propietario de un holding mediático, la directora de la RAI, Lucía Anunziatta, le salió al quite para recordarle que la televisión es pública y de todos. Tenía el valor de un gesto, pero era un gesto. Regresando a España, lo de la tele y los políticos es tal berenjenal que sustraen algo tan de sentido común como un debate entre los principales líderes. Ver algunos informativos es acabar con tal empacho que no sabes cuando acaba la realidad y cuando la ficción, o viceversa. Un país normal debería tomarse esto más en serio. Quince días de infierno.