Aute presenta su nuevo disco con la revisión de sus canciones de siempre

C.P. | Santiago

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RAQUEL P. VIECO

El cantautor ofrece este jueves un concierto en el Palacio de Congresos de Santiago El artista se enfrenta a la vieja idea de mirar hacia atrás su trabajo, con la perspectiva de los años

01 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Luis Eduardo Aute, Aute a secas, continúa desnudando su alma y colándose en la intimidad de sus seguidores de toda la vida y de nuevas generaciones que aman y ríen con sus canciones. El próximo jueves presenta en Santiago, en concierto, su último disco, Autorretratos , que es el primero de varios más que piensa grabar y revisar «aunque sea para mí». Saldrá con una edición ampliada de El cuerpo del delito , el libro con la letras de todas sus canciones. Porque, después de 35 años de carrera artística, Aute asegura que no está cansado de los escenarios: «Cansa más no hacerlo, estar inactivo». Le gustan los retos. Por eso se enfrentó a la vieja idea de revisar sus canciones: «Tenía ganas de detenerme, mirar hacia atrás con la perspectiva de los años. Hay canciones que ya no suenan tal como estaban y quería tenerlas reunidas. Algunas prácticamente no las he cantado en ningún escenario. Y quería revisar las letras, pero sin cambiar el contenido». Madurez vital Lo hizo en plena madurez vital y creadora, «porque eran las primeras canciones, y se inventaba sobre la marcha eso de escribir canciones. Son como bocetos para aprender una escritura. No reniego de ellas, pero representan la ingenuidad de lo que tiene que ser un oficio, además de contar con la inspiracion, claro». No teme defraudar. Y, aunque cree que gusta sobre todo a mujeres, es algo que no considera cuando crea. «No es una cuestión de género, como se dice ahora, sino de sensibilidad. Mis canciones son íntimas, a veces impúdicas, porque bajo la coartada de la canción uno se desnuda más», dijo. De no haberse dedicado a la canción «seguramente» habría publicado un poemario, pero como le gustaba divagar con la guitarra «era difícil no coquetear con la canción». Matiza, no obstante, que ser poeta es algo muy serio y no por escribir poemas se es poeta: «Entiendo el concepto de lo poético como un valor artístico, y sin en él no hay obra de arte, cualquiera que sea su expresión. Yo intento serlo, meterme en ese terreno e ir al otro lado del espejo». La guitarra también relegó los pinceles, porque se reconoce, antes que nada, «pintor y, además, cantante». Se considera «un indisciplinado de las disciplinas» al que le gusta conocer medios de expresión distintos para decir lo que quiere sin que importe la herramienta: «No me siento nada profesional, como tampoco distingo el ocio del trabajo». Y reconoce: «Sí, es verdad, soy un privilegiado».