INTERFERENCIAS | O |

20 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EN LA NOCHE dominical y en segundo prime time, la alternativa de Manel Fuentes cuaja bien entre el target más selectivo, el del público exigente que busca diversión sin que le escupan porquería ni le llamen imbécil. Y eso que la competencia es fuerte: Hay una carta para ti (Antena 3), la interminable Gran verbena (TVG) en el caso gallego, e incluso las curiosidades de Planeta encantado (La Primera). Por fortuna, La 2 pasa de audiencias y no cuenta. Salido de la cantera de Crónicas Mar(r)anas (Tele 5), Manel parece haber renunciado al estilo de su descubridor y amigo, Sardá, para optar por un humor corrosivo, entrevistas frescas, y unos colaboradores sin desperdicio que fabrican sus pequeñas secciones como teloneros del presentador. Poco importa que La noche con Fuentes... y Cía no pueda evitar compararse con El club de la comedia, que está bien, pero comienza a ser ya una fórmula gastada. Sus continuas puyas dirigidas a los políticos en el poder, no solamente son sanas, es que además son necesarias en una sociedad que presuma de salud y buen humor. No es un late night telebasura, muy de agradecer. El domingo, Bermúdez la tomó con la ministra Palacio y el secretario Colin Powell, inventándose un romance manipulando jugosas imágenes de archivo. Cabe suponer que los afectados le habrían encontrado maldita gracia, pero no hubo mal gusto.