Conquistador fuera de la pantalla, George Clooney interpreta este mismo papel en «Intolerable cruelty», filme de los hermanos Coen que presentó en Venecia
06 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.En su perenne traje gris, George Clooney llega patinando por el parqué con cara de travieso. Es un seductor, que no regatea la sonrisa y la mirada penetrante con nadie, incluidas azafatas y periodistas. Es un conquistador en Intolerable cruelty , la película de los hermanos Coen que ha presentado en Venecia. La grabadora seguramente no registre la ironía que añade a cada frase con un arqueo de cejas. -Parece estar encantado en Italia. -Paso aquí todo el verano, tres meses enteros en el Lago di Como, donde me he comprado una casa, y paseo por los Alpes en moto. Cualquiera se enamora de Italia. No se trata sólo de comida y gente, es la idea de que el almuerzo no es algo que hay que terminar lo antes posible para continuar trabajando, sino algo que uno celebra. Una forma de vivir mejor que la de EE.UU. -¿Pero un famoso como usted se puede integrar en un pueblo? -Por supuesto que sí. Hablo con la gente del pueblo y ellos no tienen idea de quién soy, lo cual es muy divertido. Puedo pasear tranquilamente por ahí. -¿Y qué es lo que más le fastidia? -Me fastidia la estupidez. Cuando tu gobierno hace cosas estúpidas, cuando la gente hace cosas tontas que hacen daño a otros. Ocurre en los rodajes. -¿Y cuando la primera película que dirige, «Confesiones de una mente peligrosa», tiene malas críticas y se distribuye peor? -Eso no me enfada, me decepcionó alguna crítica. Escribían sobre mí y no sobre la película. Un tipo del Washington Post dedicó cinco párrafos a explicar que yo no la había dirigido. -Sin embargo, la fama no parece haberle cambiado. -Intento ser el que siempre he sido, y conservo mis amigos de toda la vida. Mi casa es enorme, ha estado llena de gente tres meses. -¿Cómo está su cerdo? -¿Max? Está bien, muy gordo, por eso no puede viajar conmigo. No le dejan subir a los aviones. Le echo de menos. -¿Qué tal le fue en el filme con Catherine Zeta Jones? -Para el papel es perfecta. Es burbujeante y adulta, muy fuerte, características buenas para una comedia de este tipo. -El filme es una batalla de sexos, como en las comedias de los 40. -Me encantaban esas comedias. Hoy son más difíciles, porque sabemos el desenlace, somos una audiencia lo bastante sofisticada: pase lo que pase los protagonistas terminarán juntos. Pero lo principal es si uno disfruta con la trama o no. Por eso prefiero hacer una con los Coen, que tienen un punto de vista interesante. Son gente muy divertida, muy tímidos. Rodar con ellos es genial. Utilizan siempre el mismo equipo, como una familia. -También ha hecho de presidente de EE.UU. en «Spy Kids». -Robert Rodríguez, que es mi amigo, me pidió que hiciera el cameo. Vino a casa muy tarde con una cámara y me senté allí vestido en calzoncillos y una chaqueta. Lo hice un par de veces tratando de imitar a Stallone. Después de media hora me fui a dormir. No me creía que lo hubiera usado para la película.