INTERFERENCIAS | O |

13 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

JULIÁN Felipe Muñoz Palomo cambió su vida el día que enganchó su corazón de hostelero reciclado a la política, en las espinas de la tonadillera Pantoja que el mundo rosa más cañí entronizó durante un tiempo como la viuda de España , que para algo guardaba ausencia de su amado, el torero muerto Paquirri. A Muñoz le tocó la lotería cuando sucedió al boss, al orondo y primario alcalde Jesús Gil, que durante unos años hizo de Marbella una peculiar finca privada que provocaba sarpullido en los decentes y sacaba los colores a la clase política. A fin de cuentas, era alcalde gracias a votos democráticos. Como Muñoz. De repente, los depredadores comenzaron a morderse y la gota la puso el dueto Gil-Muñoz en Salsa rosa (Tele 5), cuando ya la moción de censura estaba en marcha. Se llamaron de todo menos bonitos. Luego llegó lo de todos conocido, expulsiones, alianzas, en fin, un espectáculo muy poco edificante por mucho que se ciña a la legalidad. Ayer, La Primera (con un sonido fatal) y Antena 3, con sus respectivos contertulios (que vaya por Dios...), siguieron en directo la moción desde Por la mañana y Como la vida. Tambien A revista de TVG se vio obligada a subirse al carro. El resultado invita al pesimismo, a fin de cuentas Marisol Yagüe es una cachorra del GIL...