INTERFERENCIAS

03 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA PRIMERA pachanga del team star (antes Real Madrid) la dio Antena 3 el sábado y respondió a lo esperado: poca cosa, un rival Dragon Team que encajaría en Segunda, y las estrellas luciendo rácanas, comenzando por el propio Beckham. Tampoco hagamos el harakiri que estamos en verano y el buen tono es todavía un lujo. Cumpliendo lo prometido, va otra entrega en torno al británico, una mina mediática, al que el mismo sábado por la noche vimos en su intimidad en La verdadera historia de David Beckham, que también emitió la privada, dueña en exclusiva de los partidos que los merengues están disputando en la lejana Asia. Nada de lo visto en el documental superó lo previsible, aunque confirmó lo sabido y sospechado. Estamos ante un físico que funciona como una franquicia ambulante y lo de menos es el fútbol que haya en sus piernas. A este chico le vemos en Hollywood en menos de lo que canta un gallo, como antes lo hicieron Vinnie Jones o Eric Cantona, mucho más feos y de glamour limitado. Varios testimonios de colegas y amigos, alternaron con secuencias sobre su trabajo publicitario, más que futbolístico. Como no podía ser de otra manera, el producto estaba orientado a cimentar los millonarios intereses generados por su figura. Pero es inevitable oler a cuerno quemado. Concedamos unos meses de gracia.