D.E.P. el cine español

INTERFERENCIAS


LOS PREMIOS Goya del próximo sábado intentarán aparentar ante la audiencia que el carrusel del cine español está bien engrasado y funciona a la maravilla, por mucho que lo traben los datos. Desde el lunes, La Primera incluye en sus informativos flashes destinados a echarles una mano. Natural, por cuanto TVE (como CRTVG en Galicia) dedican importantes recursos públicos a la producción. Pero huele a muerto, porque 2002 fue un mal año en el principal termómetro que mide la salud de una cinematografía: el apoyo popular. Y falló ese apoyo por varias razones, que quizá convendría sacar a relucir al tiempo que se publicitan los Goya, por ejemplo. Sobre todo para que el espectador común sepa del asunto y, de paso, hacerle ver que es pieza fundamental en el engranaje. Si pasamos de películas españolas cuando asoman a la cartelera, el funeral es inminente.Sobran audaces que se consideran Orson Welles, y se arriesgan con películas que nunca debieron filmarse. También es cierto que la española (como el conjunto de la europea), es una industria modesta, incapacitada contra el rodillo de Hollywood porque allí queman cantidades astronómicas en promoción. Y sobre todo, y esa es la madre del cordero, tenemos una exhibición monopolizada, a la que importa un pito el cine español porque solamente busca llenar aforos. Se olvida que los cines propios son también expresión cultural y como tales, bienes protegidos contra el mercado puro y duro. De eso debería hablar La Primera. A todo esto ¿Usted, amigo lector, elige cine español cuando va a la sala más próxima?

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