Mirada a la historia del pop británico

La Voz

TELEVISIÓN

23 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Todo empezó en Manchester, un 4 de junio de 1976. Actuaban los Sex Pistols ante apenas medio centenar de pesonas entre las que se encontraba el presentador de televisión y periodista Tony Wilson, que, desde entonces, se considera con los arrestos suficientes para dictar los gustos musicales de sus compatriotas, aparte de ser cazatalentos, promotor, fundador de la discográfica Factory Records y otras actividades. Sobre esta base y tomando como título el de una canción de los Happy Mondays, el cineasta británico Michael Winterbottom realiza en 24 hour party people un generoso recorrido por el pop en su país desde la muerte del punk hasta que en 1992, la Factory se arruina. La música es la primera protagonista de una película que es mucho más que una cinta musical, es la crónica de toda una época planteada a través de una produccion muy cuidada, que incluye la participación ante la cámara de algunos de sus protagonistas reales. La película cuenta con dos partes muy diferenciadas: la primera, el camino al éxito con todo lo que tenía de esperanzas, y la segunda, cuando sobreviene el caos, las drogas y algunas decisiones económicas que acabarán provocando la propia desaparición de todo el tinglado. Tony Wilson está encarnado por Steve Coogan, que comparte reparto con otros actores británicos, en una película que confirma el óptimo estado de salud por el que pasa el cine en las islas. Filmado con cámaras digitales por Robby Müller (fotógrafo de Wenders, Von Trier o Jarmush, entre otros), la textura visual pretende ir en consonancia con la época. 24 Hour Party People despertó unanimidades entre las mejores publicaciones especializadas, desde Rolling Stone al New York Times.