Bronca gibraltareña

TELEVISIÓN

21 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

QUIZÁ LA POLICÍA gibraltareña desconociese que en la lancha de Greenpeace viajaban periodistas. Quizá incluso desconociese que portaban cámaras. Y hasta puede que desconociese la amenaza que representan unas imágenes, sobre todo si resultan dramáticas. Gibraltar es como un grano infectado en el trasero de una España en permanente demanda de su integridad territorial, de ahí que se ponga en el ojo del huracán por razones varias que ahora no vienen a cuento, a excepción de lo que ocurre en su puerto, en la bahía de Algeciras, un vertedero, cloaca en la que varan petroleros monocascos y sueltan su porquería con una impunidad y un descaro que chirría. El Vegamagna , por ejemplo, que con 25 años en su oxidada chapa, vierte fuel y gasolina al mar con la fatalidad de una hemorragia incontrolable. Los de Greenpeace decidieron que tanta impunidad clama, así que se montaron en una lancha y se llevaron a doce periodistas. Y en esto que llega la policía y les aborda sin contemplaciones. Las cámaras tiemblan, los objetivos se salpican, llueven las imprecaciones, y finalmente les detienen durante algunas horas. No fue un incidente civilizado. Uno de los profesionales llamados a informar opta por presentar denuncia «por intento de asesinato». No es para menos. La organización ecológica sabe que sin la ayuda de las cámaras su gesto habría resultado estéril. En consecuencia, los informativos se emplearon. Los de aquí y los del exterior. Gibraltar añadió más pus al grano y ahora alguien deberá intervenir para que no surja un Prestige por estribor...