LAS CAMPANADAS de siempre, el plano fijo y el ritual de siempre. Hasta donde alcanza la memoria, la tele se ajusta al mismo modelo para la noche de Fin de Año. Entonces TVE era la única tele y ocurría como con las lentejas, o las tomas o las dejas. Cuando el mercado se amplió con las autonómicas y las privadas nada cambió en La Primera, con su reloj de la Puerta del Sol y sus macroespeciales enlatados que duran la tira de horas y saben a más resesos que un pan de diez días... Tampoco la competencia es un dechado de virtudes. Nos fuimos Con la Primera al 2003 con la «cuadra» del peculiar José Luis Moreno que nos infló a cantantes, ¿humoristas?, sonrisas, confetis y concursos, todo en el mejor estilo Noche de Fiesta. Otro tanto hizo TVG con su Especial Fin de Ano , también con cantantes, sonrisas y confetis. Antena 3 tituló su programa 003 Licencia para bailar , que era lo mismo, aunque con más bailoteo. Telecinco optó por los indocumentados de Gran Hermano y un enlatado Visto y no visto del año . Por supuesto todo pregrabado hace días: los confetis, el champaña, las sonrisas y los Bisbal, Civera, Ubago, Chenoa, Bustamante y los otros, una procesión de caretos de cadena en cadena con un impudor que sonroja. Los únicos toques a favor de la diferencia estuvieron en las campanadas, sobre todo las de Telecinco desde Muxía, con doce barcos en formación de reloj y sus sirenas solidarias, las de TVG recurriendo a varios faros de la costa (aunque intercalando la Puerta del Sol), Antena 3 que se fue a Canarias y los siempre refrescantes muñegotes de Canal Plus bajo la batuta del ídem Michael Robinson.