Las aventuras de un grupo de forenses supera los cuatro millones de espectadore a costa de «OT», y se hace fuerte en el grupo de mujeres de clase media
26 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.A todo el mundo le gustan los asesinatos; todo el mundo quiere saber cómo se investiga un crimen, qué métodos se utilizan, cuál es el vocabulario, qué aparatos se necesitan y, sobre todo, cómo llegan a la solución los que resuelven el misterio. Hasta ahora, y al margen de los libros de Patricia Cornwell y su forense Kay Scarpetta, este era un mundo atrayente pero desconocido. Estas premisas -curiosidad y falta de información- son la base en la que se asienta la serie revelación del año, que se ha atrevido a hacer sombra al mismísimo Operación Triunfo, y que el lunes concitó delante de la televisión a 4,6 millones de espectadores, una cifra ya de por sí llamativa que lo es más si se tiene en cuenta que el minuto de oro, el momento más visto del día, se lo llevó OT con más de 7 millones de audiencia. En Estados Unidos, CSI tiene 30 millones de seguidores cada semana, superando en cuatro a la histórica Friends . El caso gallego Lo curioso es que si bien CSI arrasa -lo hace sobre todo entre las mujeres de entre 25 y 44 años y de clase media- en Galicia es una de las pocas autonomías donde no tiene tanto tirón. En Andalucía y Castilla-La Mancha, Operación Triunfo puede con todo, pero en Galicia la parroquia catódica se reparte entre el concurso, Terra de Miranda -que superó el share de CSI - y la serie de forenses. Pero es innegable el tirón del crimen, y de CSI gusta además lo apegada que está a la realidad -según los seguidores que pertenecen al gremio, la serie es auténtica en lo que a métodos y criterios se refiere, aunque muy optimista en cuanto a resultados- y a su excelente técnica. Novedosa, rompedora a veces, siempre intrigante, CSI obliga al espectador a no parpadear, a pensar y a deducir. Le ocurría un poco lo que a Expediente X, una factura impecable para un asunto que a todos intriga. Conexión Miami En los próximos capítulos, y manteniendo la línea coral que distingue a esta serie, habrá pequeños cambios. Por ejemplo, la creación de un puente para la serie de Miami. En Estados Unidos, tras el arrollador éxito de las aventuras forenses en Las Vegas, se hizo una versión Florida, más playera. Para dar a conocer la existencia de este grupo de forenses -totalmente independiente del equipo de Grissom-, habrá un cameo en esta temporada y Grissom se relacionará, en un episodio, con los chicos de Horatio Caine (David Caruso, el pelirrojo de Policías de Nueva York ) y así dará paso a la nueva versión de la serie, estrenada en septiembre pasado en EE.?UU. con igual éxito. En esta ocasión, junto a Caruso actúan Emily Procter en el papel de Calleigh Duquesne, una especialista en balística, Rory Cochrane y Adam Rodriguez. En esta nueva serie, como en la que actualmente se puede ver en las pantallas españolas, los protagonistas diseccionan los crímenes, descubren casi siempre a los culpables -aunque no en todas las ocasiones pueden ser condenados- y se enfrentan a situaciones de mil tipos, nada de la típica serie americana de policías. De hecho, lo que no hay es vidas privadas, relaciones personales, problemas generacionales o, simplemente, sexo. Es, casi, casi, un documental.