Javier Arias grababa varios play black de Elvis Presley cuando el técnico de sonido le dijo: «Aquí, Javi, la orquestación te come». «No, pero es que ésta es la voz de Elvis. Es la canción original», aclaró. Y es que este leonés, de 31 años, es grande: dos metros de altura que paseó en Madrid en el certamen europeo de imitadores de Elvis. Lo ganó. Un rival le dijo: «Déjate de pelucas. Tal como cantas no hace falta que te disfraces». Pero la vis artística de Javier Arias, profesor que regenta una academia en León, es tan excesiva como su altura. -Yo creía que Elvis era inimitable. -Y lo es. En 1984, descubrí sus canciones y siempre las he cantado. Lo primero que tuve de Elvis lo grabé de la radio. Lo ponía a todas horas. Le oía respirar -¿Cómo se gana un certamen de imitadores? -Participaron más de ochenta personas. Elegí una canción complicada, de mucho poderío vocal. -Tanto disfraz, ¿no es algo hortera? -Yo digo que es ir un poco de marismeño. Pero el Elvis de los setenta era el rey de lo hortera. La gente le adoraba. tenía el peor aspecto físico y la mejor voz. -¿Con qué Elvis se queda? -Con Elvis no hay tendencias. Él es el mejor. -Y usted será entonces el que mejor lo imita, ¿no? -En el concurso me aplaudieron dos veces mientras cantaba. Estoy en el mejor momento de voz de mi vida. -¿No había celos entre tanto fan de Elvis? -Más que imitadores, éramos expertos en Elvis. Y, repito, todos estábamos de acuerdo: él es el mejor. -El premio le llevará a conocer el «santuario» de Elvis. ¿Se arrodillará? -Si lo hago será para rezar. Es la víspera del próximo 11-S. Creo que disfrutaré de todo. De Elvis y de EE UU.