Más de tres mil arquitectos de todo el mundo analizan en la capital alemana los principales problemas urbanísticos del planeta Unos 3.500 arquitectos, urbanistas e ingenieros analizan en Berlín, en el Congreso Mundial de Arquitectura, los problemas derivados de la superpoblación, de las catástrofes naturales y del terrorismo, así como el reto de crear un hábitat perfecto a medio camino entre la metrópoli y el entorno rural. La capital alemana, convertida en un «taller de ideas» a gran escala tras la caída del Muro, acogerá hasta el viernes a expertos de todo el planeta bajo el lema «La arquitectura como recurso». El canciller Gerhard Schroeder inauguró ayer el congreso pidiendo a los arquitectos que busquen «soluciones más humanas y ecológicas».
23 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Las reuniones de los expertos se adelantaron a la apertura protocolaria, con la presentación de paneles sobre crecimiento urbano en Pekín, sobre fórmulas de actuación rápida en situaciones de emergencia o sobre problemas endémicos, como los que plantean los suburbios. «El arquitecto tiene el desafío de transformar la realidad urbana de los más desfavorecidos en un ámbito lo más humano posible», explicó el francés Michel Kalt, director del Grupo Hábitat, un colectivo de doce arquitectos de Europa occidental, en busca de propuestas para barrios aglutinantes de la inmigración. El Congreso tuvo, en su jornada preliminar, algo de «gran bazar», donde más que agrupar a los participantes por el criterio de la similitud temática se hacía por orden de aparición. Así, compartieron espacio con los proyectos de acción rápida y propuestas para suburbios conflictivos la ponencia de los españoles Josep M. Llop y Carme Bellet sobre las «ciudades intermediarias», a medio camino entre el gran núcleo urbano y el rural. Según Llop, coordinador de urbanismo del Ayuntamiento de Lérida, el gran escenario de la transformación arquitectónica no está en las metrópolis, sino en esas ciudades intermediarias, «donde pueden darse las soluciones más humanas».